El color gris es la denominación común de los colores acromáticos cuya luminosidad está entre la máxima (correspondiente al blanco) y la nula (correspondiente al negro).

En otras palabras, según la cantidad de negro y de blanco que se ponga se puede hacer una larga gama de grises.Entre estos grises, si la diferencia visual es perceptible se han creado «colores» que tienen su nombre propio. Así pues, tenemos entre otros el « gris platino », « lino », « aluminio », « zinc », « acero », « pizarra », « plomo », « antracita », etc. y muchos otros intermedios.

Si comparamos los colores con los idiomas, y reduciéndolos lo máximo posible para no alargarme mucho, que se hablan en el este de España, podríamos hacer nuestra propia « gama de idiomas ». Tomando el castellano antiguo como color de « máxima luminosidad » (blanco) y el Occitano como el color de « mínima luminosidad » (negro) nos encontraríamos una larga gama de tonalidades, algunas bien marcadas y diferentes de las otras, lo cual les daría el « derecho » a tener nombre propio. En esta « gama de idiomas » podríamos encontrar el valenciano, el cual tiene muchos matices del castellano, muchos más que del occitano, por lo que le correspondería un nombre de color gris mas próximo al blanco que al negro, como por ejemplo el « aluminio ». En esta gama de colores podríamos dar el color « plomo » al catalán, más cercano del negro que del blanco (más parecido al occitano, de donde proviene), y en medio habría otros colores como el chapurriau al que le podríamos dar un color intermedio entre el «aluminio » y el « plomo », color « acero ». Sería una tontería, a mi parecer, llamar al color « acero » « plomo claro » puesto que tiene unos matices diferentes al color « plomo ». Si quisiéramos acabar con el color « acero » dándole unas pinceladas de negro haríamos desparecer un color para poderle llamar de otra manera, lo cual sería enormemente ridículo.

Pues bien, a mi parecer, sería muy ridículo intentar «catalanizar» el chapurriau para poderlo llamar catalán, lo que se haría sería desaparecer una lengua para poderla llamar de otra manera. La variación de colores a España le da mucha personalidad.

El chapurriau tiene su personalidad propia que lo diferencia bastante del castellano y del catalán, asemejándose mucho más al valenciano (muy diferente del catalán y anterior al catalán). Dentro del chapurriau existen diferentes «tonalidades» según en el pueblo que se hable, pero con una base común y con la suficiente diferencia del catalán y del castellano.

Según mi punto de vista, «catalanizar» el chapurriau sería ridículo, sería darle unos matices diferentes para hacerlo desaparecer, haciendo desaparecer todo un bagaje cultural de nuestra zona, con unas características aragonesas muy marcadas y con una identidad muy propia de la cual yo y muchas personas nos sentimos muy orgullosos.

Santiago Lozano - El mundo del chapurriau