No entiendo porque hay personas y partidos políticos que se empeñan en decir que en ciertos pueblos orientales de Aragón se habla catalán, o que se permiten decir que si Chapurriau viene del verbo «chapurrear» y por tanto, por el significado de dicho verbo, admitimos que hablamos mal.

Para información somos nosotros los que decidimos como se llama nuestra lengua.

No entiendo tampoco como en un país donde la tónica general es aceptar la «diversidad» (diversidad política, diversidad sexual, diversidad cultural, diversidad religioso, etc.), no se nos acepte como parte de esa diversidad y se nos intente encuadrar en una lengua que no es la nuestra.

En estos momentos que estamos tan «cybernetizados» y que tenemos acceso a muchísimas informaciones, es difícil saber si nuestro chapurriau viene del catalán, del castellano o del valenciano. El que sea una mezcla de lenguas no le quita valor, todas las lenguas vienen de otras. De donde venga no tiene mayor importancia para mí, los estudiosos, como personas que son, tienen sus ideas y se decantan más por unas teorías que por otras. De todas formas, ¿de dónde vienen las mulas?, del cruce de un caballo y de un burro, ¿son más caballos o burros?, son mulas, sin más.

Ciertas personas y grupos políticos se empeñan a nombrar lenguas «foráneas» cuando están intentando implantar en ciertas regiones idiomas que no son foráneos, instalar como lengua el Catalán en ciertas regiones de Aragón, Valencia e Islas Baleares, e instalar la «fabla», que según algunos estudiosos es una lengua de «laboratorio», en zonas donde nunca se ha hablado.
En una época de mi vida viví en el maravillosos pueblo de Albalate del Arzobispo, donde hablan una lengua bastante curiosa, es un castellano con muchas palabras suyas ( «tomasquino» para designar «el albaricoque», decir «no cale» para decir «no hace falta», etc.), sería injusto instalar allí la «fabla» porque hablen distinto a los demás pueblos, ¿no os parece?. No hablan fabla, hablan su dialecto, su dialecto es suyo y foráneo, ¿que necesidad tenemos que destruir esa lengua de la diversidad tan soñada por «todos»?

Por otro lado, el tema de las lenguas se está politizando demasiado, estoy en varios grupos de Whatssap por la defensa del chapurriau y no se habla de partidos políticos ni de política, solamente se habla de un deseo que nuestra lengua se reconozca y se nos deje vivir nuestra cultura como nosotros queremos, que para eso es nuestra, que nos dejen tranquilos con nuestra lengua «foránea» y con nuestras costumbres, no porque seamos minoría no tenemos derecho a vivirla con libertad. Que se dejen de tonterías y no nos quieran ni «catalanizar» ni «fablatizar».

«SOM ARAGONESOS Y PARLEM LO CHAPURRIAU»

Santiago Lozano - Cretense residente en Casablanca-Marruecos