Desde que en 1980 leí el libro «Recuerdos de Híjar I» de Mariano Laborda Gracia, en el que nos contaba que: «Desde mucho antes de 1519, los hijaranos, vestidos con sayales negros y pardos, subían al Cabezo de la Cruz, (hoy Ermita del Santo Sepulcro), los días de Jueves y Viernes Santo portando cacharros, entre los cuales se encontraban los tambores, para hacer ruido en protesta por la muerte de Cristo. Después, se repartían por el pueblo, tocando, comiendo, bebiendo y entrando en las iglesias, donde hacían autos de fe». El tema me apasionó.

¿Por qué tocamos el tambor? Pudieron ser claves para la Semana Santa antigua de Híjar. 1119, cuando Híjar fue conquistado por Alfonso el Batallador. 1148, reconquistado por Galindo Giménez. El posible paso de la Orden Pauliana por Híjar. Y la fundación en Híjar, del Convento de las Canonesas del Santo Sepulcro por Marquesa Gil de Rada, esposa de Don Pedro Fernández de Híjar en 1300.

Más tarde, leí en la Revista de la Semana Santa de Tobarra (Albacete) del año 1981, el artículo de José María Hurtado de los Ríos. «Origen del tamborear en la Semana Santa de Tobarra. ¿Historia o leyenda?». En dicho artículo, nos dice que, en 1266, Don Pedro Fernández de Híjar, siendo Rey de Aragón, Jaime I, participa en la reconquista de Murcia y su zona. Y en una posterior publicación de 1984, en la misma revista, en el artículo, «Tobarra, Híjar y los tambores de Híjar» José María se ratifica y da más información sobre su hipótesis, de que en Tobarra se toca el tambor porque lo llevaron hijaranos. Tobarra toca el tambor como en los tiempos anteriores a 1519.

Después, buscando la relación del tambor con el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Híjar y con nuestra forma de tocar en toda la Ruta del Tambor y Bombo, me encontré con los Franciscanos, a los que Don Luis Fernández de Híjar encargo en 1519, la celebración y organización de la Semana Santa cristianamente, tanto en el tocar como en el vestir. Los Franciscanos llegaron a Híjar en 1517, vivieron en lo que fue la casa del Rabi, junto a lo que había sido sinagoga, reconvertida en iglesia de San Antón, hasta que en 1524 tuvieron acabado su convento. Y aquí encuentro una nueva conexión entre nuestros pueblos, pues Alcañiz tuvo también su convento de Franciscanos en 1524 y Calanda en 1750. Cada pueblo tiene su idiosincrasia, pero algo muy común, su vestimenta es de clara influencia Franciscana. El tambor fue, es el instrumento de la Semana Santa, más tarde se incorporaría el bombo en Híjar y Calanda y en Alcañiz no. Es lógico pensar que, si los Franciscanos se movían, pidiendo limosna, predicando y culturizando, seguro que entre conventos habría relaciones e intercambios. También los Calvarios son fruto de la forma de ver la Pasión de Cristo por los Franciscanos.

¿Por qué cuento esto? Es fruto de leer y escuchar a otros, lo comparto y según ello, esta es mi hipótesis. Que alguien dice, no es así, perfecto. Ojalá descubra y aporte datos del no es, ni fue y del cómo fue y es. Ilusionadamente lo cuento, para tratar de salvar lo que queda del Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Híjar, de su desaparición y con él, quizá, el lugar de origen de lo que es hoy el toque del Tambor en la Semana Santa y de las Tamboradas, declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Nadie debería quedar indiferente, pero…

Pasen una buena Semana Santa con la familia, con los amigos, disfruten. Y por favor, no disparen al pianista, hace lo que puede.

Pascual Ferrer. Érase una vez