Actualmente, nos encontramos en los últimos coletazos de la actual PAC, una Política Agrícola Común que termina en 2027 y deja tras de sí muchas lecciones y retos. La próxima PAC, la que arrancará en 2028 y se extenderá hasta 2034, es una oportunidad para redibujar el futuro de nuestros territorios y, sobre todo, para garantizar el bienestar de los agricultores y ganaderos que hacen posible la vida en el campo.

La ventana para el diálogo ya está abierta, y desde Aragón debemos aprovecharla al máximo, reclamando nuestra voz en la mesa con el Gobierno de Aragón y, por supuesto, con el Gobierno de España, especialmente a través del Ministerio de Agricultura.

Desde el Partido Aragonés tenemos claro que el marco de la nueva PAC debe ser diferente, debe ser una norma que entienda la realidad del campo aragonés, y por ello que sepa adaptarse y dar respuesta a las peculiaridades y necesidades del medio rural de Aragón. No todos los territorios somos iguales, y así debe reflejarse en las políticas que nos afectan tan directamente. No podemos permitir que una política única nos imponga soluciones que no nos sirvan. La nueva PAC debe entender la diversidad de nuestros territorios, tanto a nivel nacional como dentro de cada comunidad autónoma.

Una de las reivindicaciones que tenemos que trasladar con más fuerza es, en mi opinión, la defensa de la ganadería extensiva. En Aragón, y especialmente en nuestras comarcas más despobladas, la ganadería extensiva es no solo una tradición, es un modo de vida ligado al territorio. Las trabas administrativas y las políticas que no entienden su funcionamiento real están ahogando a nuestros ganaderos.

Estamos hablando de retos actuales, pero desde luego la PAC no puede limitarse a eso. También debe mirar al futuro. El relevo generacional es urgente y necesario, y por eso necesitamos que se facilite la incorporación de jóvenes agricultores y ganaderos.

La despoblación es uno de los principales desafíos de Aragón, estamos cansados de decirlo, y no podemos esperar más para que la política agraria sea también de verdad una política de fijación de población. El futuro de nuestros campos está en manos de quienes hoy están formándose para ser los agricultores y ganaderos de mañana.

Aragón tiene una voz propia, una voz que debe ser escuchada en la construcción de la nueva PAC. No se trata solo de recibir ayudas y apoyos para hacer viables las explotaciones, sino de construir un futuro más justo y sostenible para todos los que trabajamos y vivimos en el medio rural.

Marta Sancho. PAR / Alloza