Creo que pedir perdón es una de las decisiones más elegantes que una persona puede tener, pues es responsabilidad, empatía y reparación. Pero tiene que salir de la propia persona, pues si es obligada a pedirlo, no sirve de nada, es hipocresía, galería y mentira.
Llevamos bastante tiempo en que los estados que fueron colonias piden a las metrópolis que pidan perdón por los abusos que en ellas cometieron, cosa que no me parece ni bien ni mal, pero sí me parece que tanto los que lo hacen pedir como los que lo piden aportan poco, y los que tienen algo de sentido común entienden que se cometieron abusos y auténticas barbaridades. El fin de la esclavitud fue la Ley Moret de 1870. Háganse idea: en la península ibérica en 1837 y en las colonias españolas como Puerto Rico y Cuba en 1873.
Si revisamos la historia veremos que, desde que tenemos noticias de los inicios de la existencia del ser humano, los fuertes, en el mayor y peor de los sentidos, siempre han sometido a otros. Todos los imperios desde la más absoluta antigüedad han abusado de los conquistados. Lo que nos lleva a que la mayoría de nuestros dirigentes son una cuadrilla de analfabetos históricos, entre otras cosas, y que hoy en día se están cometiendo abusos tan malos o peores que los de hace miles de años. No hace falta más que enterarse de las diferentes etnias que invadieron la península ibérica para hacernos una idea de lo que fue en todo el mundo, eso sí, con un denominador muy común: el conquistador era el abusón. A cualquiera de estos machotes que defienden y alardean de pureza de raza les preguntaría si tienen el listado de personas con las que se acostaron sus abuelas, bisabuelas, tatarabuelas y demás ascendientes. Vaya mendrugos.
Llegado hoy, ¿quién va a decir a Estados Unidos que pida perdón por los abusos cometidos en su propia tierra y en los países en los que ha metido la nariz? Muy pocos, porque los que están alrededor y tienen algo de fuerza son una cuadrilla de cobardes interesados que venden a su madre por un plato de lentejas.
Alemania y el mundo pidió perdón a los judíos; hoy, Israel es el genocida.
A nivel mundial, ¿quién defiende a tutsis, armenios, kurdos, romas, rohinyas, uigures, indígenas en general? Es una cuestión de olvido global y de falta de compromiso real.
Si vamos a México, que nos cuenten sus reivindicativos políticos cómo les va hoy a los indígenas en los estados de Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Guerrero, Jalisco, etc.
Si nos quedamos en España, ¿quién pregunta por lo que sucede en La Cañada Real (Madrid), Las Tres Mil Viviendas (Sevilla), El Raval y la Mina (Barcelona), El Puche (Almería), etc.? Hablamos de desigualdad social que sigue presente.
¿A quién le preocupa el vecino pobre, porque se le torció el mundo y ahora está jodido?
Pedir perdón… ¿y después?
PD. Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen.
Pascual Ferrer


Que razón tienes, cuanta hipocresía hay en el mundo.