A partir de los cuarenta años, te levantas un día y tu brazo necesita una extensión mayor para poder leer.

A mí me ha llegado a los cuarenta y cuatro, y en mi catálogo de ignorancia en temas de salud la presbicia ha abandonado el grupo. La presbicia es la pérdida gradual de la capacidad del ojo para enfocar de cerca.

Escuchando y leyendo en el día a día a los cargos de responsabilidad de nuestro país, me da por pensar que padecen presbicia y que les resulta más cómodo ver de lejos, tan lejos como cuando ellos o la gente de sus partidos no tenían responsabilidades.

Con unas simples gafas que Chema me graduó he podido volver a enfocar con nitidez esos textos que me seducen. ¿Qué necesitan los políticos para sentirse seducidos a solucionar los problemas ordinarios e intentar no crear otros futuros? Algo que les invite a no excusarse en las herencias incómodas, ya que esas ya estaban ahí y no hay justificación ni excusa para quejarse cuando se ha asumido el compromiso de gestionarlas para mejorarlas.

Estamos en tiempo de campaña, y creo que se les debería exigir a los partidos que dejen de presentarse como la «solución menos mala» y tengan el arrojo de liderar sin miedo, con equidad, sentido común y respeto hacia toda la población, sintiéndose toda ella partícipe para construir una sociedad mejor.

Joaquín Tello. Alcañiz