Justo cuando la DANA sacudía la provincia de Valencia, en Alcañiz asistíamos a las interesantes charlas de Rubén Gutiérrez y Emilio Duró en el Teatro municipal. Éste último explicaba cómo nuestra actitud ante las cosas que nos pasan marca el devenir de las mismas cuando mi teléfono empezó a llenarse de notificaciones en grupos (de procedencia valenciana) que preguntaban si el resto del grupo estaba bien, si les había pillado fuera o dentro de casa… Yo no entendía qué estaba pasando hasta que empezaron a llegarme los primeros vídeos e imágenes. Recuerdo que cuando llegó la pandemia del COVID en 2020 a muchos nos costó quitarnos el nudo de la garganta ante una situación insólita que nos causaba incertidumbre y miedo. Desde hace más de una semana, ese nudo se ha vuelto a instalar en muchos de nosotros viendo las imágenes tan sobrecogedoras que nos inundan cada día y conociendo testimonios que nos rompen en pedazos.

Y es que cuando sucede algo tan devastador como lo acaecido en 70 poblaciones de la provincia de Valencia o en Letur (Albacete), empatizamos con todas esas personas que lo han perdido todo, porque es en ese momento cuando tomamos consciencia de nuestra fragilidad, de que esto ha sucedido a tan solo unos kilómetros de nuestra casa y a personas que podríamos ser nosotros mismos.

Vivir situaciones extremas hace que aflore la solidaridad y los sentimientos de querer ayudar como sea. Por eso los vecinos y vecinas de Alcañiz, empresas, comercios, asociaciones… se han volcado en colaborar y aportar lo que está en su mano para paliar, en la medida de lo posible, la situación por la que están pasando miles de valencianos.

Es cierto que las cosas materiales no tienen valor en comparación con las vidas humanas que se han perdido, y eso es lo verdaderamente escalofriante de todo este desastre, pero hace unos días leí un titular que me llamó mucho la atención: «los dueños de 44.203 coches, 21.405 viviendas, 4.355 comercios han pedido indemnización» tras lo acontecido.

Y es que todas esas poblaciones que han sufrido la DANA tienen una ardua tarea por delante: reconstruir sus ciudades y, por supuesto, recomponer el ánimo de todos esos vecinos y vecinas que llevan viviendo en una pesadilla durante demasiados días.

En este tiempo, he recordado mucho el título de la charla de Emilio Duró «Haz que lo importante sea lo importante». Y es que sólo cuando nos ocurren situaciones adversas nos damos cuenta de lo que realmente importa en la vida y es cuando aflora la mejor versión de nosotros mismos. Por eso me quedo, sin duda, con la oleada de voluntarios de toda España que han dejado todo para ayudar a completos desconocidos y las toneladas de alimentos, productos de limpieza, etc. que se han recogido para todos ellos.

Irene Quintana. PSOE / Alcañiz