El reconocimiento a tres agentes destinados en Alcañiz, dentro de los actos del 182 aniversario de la Fundación de la Guardia Civil, es una ocasión para recordar el valor de los servicios públicos que sostienen la vida cotidiana en el territorio. Francisco Soler Gracia, Fernando Buñuel Mora y Luis Miguel Molina Aguilar han recibido la Cruz al Mérito de la Guardia Civil por una labor desempeñada con responsabilidad, en una provincia donde la seguridad no se mide solo en grandes operaciones, sino en presencia, cercanía y capacidad de respuesta. En el Bajo Aragón Histórico, la Guardia Civil es muchas veces la primera referencia institucional ante un problema: un accidente en carretera, un robo en una explotación agrícola, una emergencia en un pueblo pequeño o una investigación que exige constancia lejos de los focos. Por eso, condecorar a quienes sirven desde Alcañiz significa reconocer también a una red de profesionales que trabaja en silencio y en condiciones a menudo complejas.

Además, el homenaje debe ir acompañado de compromiso público. La seguridad rural necesita plantillas suficientes, medios modernos, cuarteles dignos y coordinación con ayuntamientos, servicios sociales y Protección Civil. Aplaudir a los agentes es justo; garantizarles recursos también lo es. La despoblación, la dispersión territorial y el envejecimiento plantean retos que no se resuelven solo con vocación. Estas distinciones recuerdan que detrás del uniforme hay personas y trayectorias. La mejor forma de honrar su trabajo es fortalecer, con hechos, la presencia pública real en el Bajo Aragón Histórico.

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