Desde el comienzo de este nuevo año, en mis viajes por la provincia, he tenido la oportunidad de dialogar con amigos y empresarios y está siendo muy frecuente, que en nuestras conversaciones siempre salga a relucir las muestras de fortaleza y recuperación de nuestra economía en estos últimos años y cuál es la base para mantener esas buenas previsiones de crecimiento en el presente ejercicio, que aunque con una cierta ralentización sobre los valores de los años anteriores, aún se prevé valores superiores a la media de la Eurozona. En estos diálogos, como no puede ser de otra forma, también ha aparecido la preocupación que todos tenemos por las debilidades, que con carácter general, presenta nuestro territorio y las dudas de si avanzaremos en su solución. Todo esto, con los diferentes puntos de vista que enriquecen las conversaciones, me ha llevado a reflexionar sobre la evolución prevista en nuestra provincia.
Esta continuidad favorable de la actividad económica preveo sea consecuencia, un año más, entre otros factores, de la buena evolución del sector exterior, al haber incrementado, en el pasado año en Teruel, el número de empresas exportadoras y que significó, que el balance exportaciones-importaciones reflejara una tasa de cobertura del mercado exterior superior al 111%, valor muy superior a la media nacional que asciende al 91,6%. El reto es mantener este saldo exterior tan favorable ahora, a pesar del viento de cara ante la posible subida del precio del petróleo y la apreciación del euro, que en el último año ha sido del 13%.
Otro factor decisivo de fortaleza, que creo se verá reforzado en 2018, es la previsión de crecimiento de la demanda interna, además de por la confianza del tejido empresarial con planes de inversión y aumento de ofertas de trabajo, por el incremento del 4% del salario mínimo interprofesional, ya que al aumentar la renta de los trabajadores se mejora el margen monetario de que disponen las familias para ahorrar e incrementar el consumo. La subida del SMI, aun siendo superior a los valores que se están negociando en el acuerdo marco entre los agentes sociales, entiendo no generará ninguna distorsión en el mercado laboral, tal y como ha quedado demostrado en el pasado año al haberle elevado un 8% y reducido la tasa de paro en nuestra provincia en 986 personas. En otro orden de cosas he de manifestar que este aumento retributivo es una cuestión de justicia y un mensaje de solidaridad cuando anuncia el Gobierno que subirá, entre este año y los dos siguientes, hasta el 20%, siempre y cuando el país mantenga el fuerte ritmo de crecimiento y la generación de empleo actual.
Así como mi reflexión es satisfactoria hacia los aspectos que nos indican que la economía va por buen camino, que la actividad económica crece, el empleo aumenta, las noticias anuncian nuevas implantaciones de empresas, la construcción del nuevo hospital parece ser que arranca,.. No puedo pensar igual cuando veo que la población en edad de trabajar y el número de pobladores baja, la edad media de los mismos aumenta, los déficits estructurales y sociales se mantienen y la despoblación, que sigue siendo nuestra primera preocupación, fundamentalmente en el medio rural, a día de hoy no veo una solución clara, ya que, en la Directriz de Política Demográfica con 380 acciones, que acaba de aprobar el Gobierno de Aragón, no aparecen priorizadas las mismas ni dotadas económicamente, para hacer frente a la brecha que tenemos entre lo rural y lo urbano. Del mismo modo, el Gobierno de España puso en marcha en Noviembre de 2016 una comisión en el Senado para emitir un informe que pudiera ser útil en la definición de una estrategia demográfica para tratar de invertir la tendencia demográfica, que está comprometiendo, no solo al futuro de nuestro Estado de Bienestar, sino a la supervivencia de nuestra sociedad y hasta ahora no hemos visto ningún resultado.
Aún así, puedo concluir que mi reflexión sobre expectativas para 2018 es positiva, pienso que con el esfuerzo de todos y la alianza de los territorios más olvidados de la Unión Europea, llevaremos nuestras necesidades al debate de las instituciones europeas, asegurando un modelo de desarrollo económico y demográfico.


Dedicando no muchos recursos en una una acción decidida, sería y bien planificada, Que vaya direccionada a la captación de empresas, es la vía que puede permitir el cambio necesario que necesitamos.
Estamos viviendo un momento donde existen oportunidad para ello y que lamentablemente es posible que no sepamos aprovechar adecuadamente.
Toda iniciativa desde la administración es siempre lenta y poco productiva, como así ha quedado acreditado en todo el proceso de los fondos miner.