El Gobierno de Pedro Sánchez anunció su intención de endurecer las reglas del juego en el desarrollo de los centros de datos. Nada hay que objetar a que el Gobierno quiera racionalizar el proceso, solo que debería haberlo hecho antes de comenzar el desarrollo de los proyectos.
Es lo que acaba de hacer el Gobierno aragonés, que ha decidido adelantarse a los problemas que puedan surgir en la instalación de plantas de biometano en la Comunidad, para lo que prepara una normativa más estricta. Son proyectos de energía verde importantes, por la elevada producción de residuos, pero el ejecutivo quiere racionalizar las autorizaciones y en ello trabajan.
El Gobierno central piensa endurecer los criterios relativos a los centros de datos y establece la retroactividad. Afectaría no solo a los nuevos centros sino, también, a todos aquellos que están tramitados y aprobados, caso de los de Aragón. Si esas normas retroactivas salen adelante tal como se han planteado supondrán un palo muy duro para nuestra Comunidad, que con tanto éxito consiguió atraer inversiones.
Se argumenta que se triplicaría la demanda energética. Precisamente a las empresas les ha interesado Aragón por su capacidad de producción de energía, de la que solo una parte se consume en la propia Comunidad. Para utilizarla aquí hace falta que el Gobierno central desarrolle las infraestructuras de transporte energético, que los expertos señalan como obsoletas.
Los promotores de los centros descartan por ahora paralizar las obras y piden una regulación razonable, lo que supone tener en cuenta los proyectos en marcha, muchos de ellos en desarrollo avanzado. Se trata, como ha dicho la Fundación Basilio Paraíso, de tener en cuenta el impacto en el tejido productivo de las inversiones a las que podrán acceder empresas aragonesas, sobre todo en la construcción.
Al mismo tiempo, la Comunidad autónoma debe impulsar un plan estratégico para capacitar a los sectores productivos y atraer talento, para evitar que este territorio se convierta en un «contenedor de servidores».
Carlos Sauras

