La comarca del Matarraña lleva décadas gestionando el servicio de recogida y gestión de residuos, aunque fueran los ayuntamientos quienes cobraban sus tasas por separado. Ahora, tras ceder todos los ayuntamientos su padrón municipal, será la propia comarca quien cobre directamente esas tasas a los usuarios, algo que consideramos lógico.

Para ello se creó una mesa de trabajo con representación del equipo de gobierno, técnicos y todos los partidos del Consejo Comarcal. El PAR ha estado desde el primer momento aportando ideas, por lo que sabemos bien de qué hablamos. En esas reuniones se han analizado las inversiones necesarias, los sistemas que cumplen las exigencias de reciclaje de la UE, el tipo de recogida en cada pueblo y, entre otros aspectos, las tarifas aplicables. Sin embargo, la decisión final sobre las cuantías nos parece poco ética y profesional, y por ese motivo hemos votado NO a su aprobación.

Este problema no es nuevo. Desde la entrada en vigor de la ley 7/22, la cuota por tonelada de resto depositada en el vertedero de Alcañiz no ha dejado de subir. Esto lo sabemos todos: el PAR, el actual gobierno comarcal y el Gobierno de Aragón. No son subidas técnicas, sino políticas, y ante ello hace falta ingenio y acción.

El PAR impulsó hace años un programa piloto de recogida puerta a puerta, que demostró cumplir con la normativa europea y al que se fueron sumando pueblos voluntariamente. Creemos que este sistema podría ser el adecuado, aunque debe estudiarse y mejorarse con rigor. Nada de esto parece haberse hecho correctamente.

Además del puerta a puerta, la comarca aplicará el sistema del quinto contenedor, que no alcanza los niveles de reciclaje exigidos por la UE. Cuesta entender que se invierta en un sistema insuficiente.

En la anterior legislatura, impulsado por el PAR, se dejó un proyecto para construir en La Fresneda un centro comarcal de transferencia y reciclaje, con empaquetadoras de cartón y plástico, zona de acumulación para vender al mejor precio y un espacio de compostaje que complementara a Peñarroya y Valderrobres. Su objetivo era abaratar costes para familias y empresas, reduciendo las toneladas enviadas al vertedero. Sin embargo, con el nuevo gobierno comarcal, el proyecto ha quedado olvidado. En el pleno del 2 de octubre se nos dijo que está «aparcado a la espera de subvenciones», pese a que existen líneas disponibles.

Antes de imponer subidas exorbitantes, hay que exigir inversiones al Gobierno de Aragón con determinación. Falta acción política, escucha, equidad y medidas que premien a quienes reciclan bien. Sobra precipitación y una tasa única que no refleja la realidad comarcal.

La opción más cómoda es que paguen familias y empresas. Nosotros decimos NO. Y somos los únicos que lo hemos hecho. Porque también somos los únicos que hemos aportado soluciones.

Juan Carlos Abella. PAR / Valderrobres