Corría el año 1907, cuando Ramón Menéndez Pidal concibió el ALPI, Atlas Lingüístico de la Península Ibérica, nada más y nada menos que el estudio más importante sobre lenguas y dialectos realizado históricamente en España y Portugal. Y tras consultarlo, hemos obtenido los siguientes resultados.
Lo primero, es que los términos «chapurriàu» y «chapurriat» son términos científicos que designan variedades lingüísticas desde 1931, en tiempos de la II República, porque así denominaban a su lengua sus propios habitantes. Y a este respecto, debemos aclarar que en otras zonas de España existen términos parecidos, como un único caso en Asturias con la misma denominación y otros cuatro parecidos, pero en ningún caso generalizados como en el este de Aragón, tanto en sus límites con Cataluña como con Valencia, es decir, también se denominaban así en el sur de Aragón y el oeste de Valencia.

Su creador, Ramón Menéndez Pidal, distinguía perfectamente entre la lengua catalana y las lenguas de Aragón, como cuando corrigió a Hadwiger y su estudio de la lengua de Aguaviva, demostrando que no era valenciano (imagínense la barbaridad que se comete actualmente al considerarlo catalán), sino aragonés (Historia del Aragón oriental y su lengua, p. 50). Sin embargo, el estudio fue desarrollado posteriormente bajo la dirección de su discípulo Tomás Navarro, junto con otra media docena de colaboradores, entre los años 1929 y 1936, y terminado posteriormente entre los años 1947 y 1956.
Su método objetivo de encuesta, único en su género en España por su magnitud, abarcó 528 poblaciones encuestadas con 2072 palabras por encuesta. Se publicó en 1962 el primer tomo por el CSIC, y desde 2016 está disponible en internet: http://www.alpi.csic.es/

Cuando comenzamos su estudio, nos sorprendió el resultado, ya que la filosofía de Tomás Navarro era que sólo existían tres lenguas en la Península Ibérica: portugués, castellano y catalán, hecho que actualmente no sólo no se sostiene (gallego, bable, vasco, fabla, aranés, valenciano, mallorquín y chapurriàu), sino que la propia encuesta y sus mapas contradice.

En el caso del Aragón oriental, el término chapurriat se documenta en 5 zonas, chapurriàu en otras 5, catalán en 2 y valenciano en 1. En el caso del catalán está mezclado en dos zonas con el chapurriat, y en el caso del valenciano está mezclado en una zona con el chapurriàu. En total aparecen 14 lugares de Aragón y valencia con estas denominaciones.

Esta es la realidad objetiva de las lenguas en Aragón: castellano en todo el territorio, altoaragonés al norte, chapurriàu o chapurriat al este, y como excepciones, dos zonas concretas de influencia del catalán y una del valenciano en el este, por lo que podemos deducir que ni catalán ni valenciano son lenguas aragonesas, sino influencias puntuales en el actual Aragón.

Los estudios del ALPI sobre los términos abeja, abuelo (para nosotros yayo), acero, araña, avispa, baúl, desnudo, los domingos, cuchillo, cuero, eje, etc., confirman las diferencias entre estas lenguas.

Juan José Barragán. Profesor de historia. El mundo del chapurriau