En estos días tan difíciles que nos ha tocado vivir, los vecinos de la comarca Cuencas Mineras han dado ejemplo de solidaridad y compromiso con los afectados por el desastre de la DANA que azotó a la Comunidad Valenciana. En un contexto en el que el cambio climático y los fenómenos meteorológicos impactan cada vez más en nuestras vidas y de manera más frecuente, la respuesta de esta comarca, de la provincia turolense y de la comunidad autónoma de Aragón representa mucho más que una ayuda puntual; es una manifestación de la empatía y unión que existe entre comunidades y la nación española en general, valores esenciales que en momentos de emergencia se hacen más visibles.
En esta ocasión los habitantes, ayuntamientos de Comarca Cuencas Mineras, diputaciones, asociaciones, agricultores, bomberos, agentes de protección de la naturaleza, etc, no dudaron en movilizarse para recoger fondos, enviar suministros, concretamente quince furgonetas y ofrecer apoyo a nuestros vecinos de la Comunidad Valenciana que perdieron parte de su vida y de sus bienes en cuestión de horas, recordándonos lo vulnerables que somos frente a la naturaleza y lo importante que es el apoyo mutuo en tiempos de dificultad.
En las Cuencas Mineras por el hecho de ser una de las zonas despobladas de España y precisamente sin un exceso evidente de recursos económicos, tenemos una sensibilidad especial hacía quienes atraviesan momentos difíciles. Esta respuesta contundente en forma de solidaridad demuestra que lejos de mirar nuestros propios problemas somos una comunidad que nos sentimos interconectadas con responsabilidad y compromiso hacia el resto del país.
En un momento en el que hay tanto debate sobre el equilibrio y la equidad territorial, esta muestra de apoyo de forma desinteresada por parte de nuestros vecinos, autónomos, empresas, instituciones locales, provinciales y autonómicas nos da una lección sobre el valor de la solidaridad más allá de las divisiones geográficas.
La DANA de Valencia es también una llamada de atención para todos nosotros, un recordatorio de que en situaciones de vulnerabilidad, el compromiso humano y la ayuda al prójimo no deben ser olvidados.
Los vecinos de las Cuencas Mineras han demostrado una vez más que poseen un corazón gigante y un sentido de la responsabilidad que va mucho más allá de sus fronteras. Su ejemplo debe servirnos como inspiración y recordarnos que la solidaridad, en cualquier circunstancia es el mejor camino para enfrentarnos a las adversidades, orgulloso de los ciudadanos de las Cuencas Mineras.
Javier Larraz. Teruel Existe / Utrillas


Ignorantes, vuestra solidaridad con el felón…. podíais haber sido gigantes y os quedasteis con los molinos.