La igualdad no es patrimonio de ninguna ideología. La libertad no es de izquierdas ni derechas. Es un principio de nuestra civilización occidental que costó generaciones en consolidar en Europa en el marco de nuestros valores y tradiciones. No se puede relativizar para encajarlo en determinados discursos.

Una vez más el ayuntamiento de Alcañiz vuelve a adherirse al comunicado promovido por la Federación Española de Municipios y Provincias. Un texto lleno de buenas intenciones, de palabras y compromisos genéricos. La cuestión no es cómo suena sino si resiste al contraste con la realidad. El dato mata el relato.

¿Afrontamos las causas del problema o simplemente gestionamos sus efectos?

El principio de anticipación y disuasión ha de estar presente en cualquier ámbito estratégico. No se organiza a la población a aprender a defenderse si previamente no se han adoptado todas las medidas necesarias para evitar que el riesgo se consolide.

Un taller de autodefensa puede ser útil, puede fortalecer la confianza personal. Pero no puede convertirse en un mensaje implícito de que la responsabilidad última de la seguridad recae en los ciudadanos.

La prioridad institucional debe ser la de garantizarnos entornos seguros, reforzar la vigilancia. Aquí en nuestra provincia sabemos de lo que estamos hablando: cierres de cuarteles de la Guardia Civil, plantillas incompletas… y aplicar la ley con rigor y evaluar con honestidad qué leyes funcionan y cuáles no.

Cuando las estadísticas oficiales reflejan el aumento de determinados delitos: agresiones, homicidios, robos, corrupción, la respuesta no puede ser simbólica. La cultura y la concienciación son necesarias pero insuficientes si no van acompañadas de decisiones firmes en materia de convivencia, seguridad, evaluación de riesgos, coordinación, castigo y penas contundentes. Y sobre todo una revisión honesta de lo que no funciona.

La igualdad de todas las personas no es negociable ni culturalmente interpretable. Está en juego nuestra esencia como sociedad. El 8 de marzo no puede ser solo una jornada de actividades programadas. Debería ser el momento de evaluar con transparencia lo que se está haciendo para proteger a los ciudadanos y a ellas en particular ese día y hacerlo de forma efectiva todo el año.

La seguridad no es un taller de dos horas. Es una política pública permanente. No necesita consignas sino valentía política y coherencia. Exige responsabilidad.

Carlos Andreu. VOX Alcañiz