El ser humano demuestra cierto afán de recolección, de posesión de todo tipo de ídolos y mitos. Ese nivel de apropiación de las características de otros, al incluirlas en nuestro álbum, nos hace sentir importantes, recolectores de tesoros.
Durante el mundial de fútbol de Brasil se popularizaron los álbumes de cromos de futbolistas. En España, el boom de los cromos llegó con el mundial del 82, el de Naranjito. Era imprescindible tener en tu habitación a Arconada, Juanito, Santillana, Quini, Camacho, Gordillo, Maceda, etc. Rossi o Platini fueron figuras indiscutibles del mundial y tener una de sus imágenes era un tesoro. Los delanteros que metían goles multiplicaban su valor.
Cuando en la puerta de la tienda abrías el sobre te dabas cuenta de que tenías muchos cromos repetidos y otros eran difíciles de conseguir. Estos últimos eran piezas clave para completar una selección; empezaba entonces el regateo: «te cambio uno de Rossi por Alexanco, Maceda y Satrustegui».
Con 10 años, estos inocentes inicios mercantiles en la oferta y la demanda nos hacían poner en la balanza el valor de cada cosa. ¿Preferías tener un álbum completo o tener más cromos que no sabías dónde poner?
Cuando hay dinero en exceso todo se pervierte. Del mismo modo, vivir de una subvención lleva a callejones sin salida. Cuando hace 30 años se iniciaron en España las ayudas de la PAC todo parecía coser y cantar. Las ayudas, que siguen siendo importantes, se van reduciendo poco a poco. A cambio se han fijado precios bajos para el grano y se ha marcado qué se puede cultivar y cómo. Las explotaciones están dirigidas hacia lo que paga Europa y, por sí mismas y a los precios actuales, han dejado de ser sostenibles. Todo está orientado al cobro de la PAC; tal vez un día esa ayuda desaparezca o cambie sus términos de tal manera que los cultivos, tal cual se vienen realizando, sean inviables. Nada es sostenible en el tiempo. Estas ayudas no han evitado el éxodo rural, pero sí lo han mitigado en cierta manera. Unos pocos agricultores labran todo un término municipal para que sea rentable.

Europa marca los caminos a seguir. Lo que potencia económicamente es lo que se hace, sin más. Ahora el foco está puesto en las energías renovables. La Unión Europea pone a disposición de grandes empresas fondos para instalaciones eólicas y solares. Antiguos agricultores van a cambiar el uso de sus tierras por las promesas económicas que ofrecen las grandes compañías. Seguramente esto haga que todos puedan irse a vivir ya a grandes ciudades. También los ayuntamientos van sucumbiendo a obtener un dinero «fácil» por la instalación de centrales eólicas. Si todos estos proyectos se llevan a cabo sin una ordenación y planificación van a suponer un cambio radical de nuestro entorno. Nada será igual a como lo habíamos conocido. Lugares emblemáticos que conocemos están ahora mismo en jaque mate. El dinero no lo es todo; de pueblos ricos y vacíos ya hemos visto suficientes ejemplos. La producción local y el autoconsumo de energía deberían ser una alternativa, pero no interesa a las grandes empresas energéticas.
Como muy bien explica Martínez de Pisón, el paisaje es un todo, la geología de millones de años, el territorio base, su vegetación, el vuelo de un ave… y, por supuesto, todo lo que el ser humano ha hecho en él como parte integradora del mismo.
El mundo está en un punto poco sostenible, caminamos hacia una entropía terminal sin vuelta. La «nueva topografía», en la que la naturaleza sangra para alimentar el consumo llama a nuestras puertas en forma de gigantes con aspas y miles de hectáreas de placas.
Aunque los jugadores sean grandes multinacionales estamos hablando de nuestro entorno, jugamos en casa. Hay que decidir que cromos queremos cambiar y esto habría que hacerlo pensando no solo en el día de hoy. ¿Cambio paisaje por dinero?, yo no.
Uge Fuertes Sanz - Plataforma a favor de los paisajes de Teruel


Apreciado Uge:
Sus aptitudes, su oficio y sus experiencias han hecho de usted un personaje muy atractivo y muy valioso. En la larga tradición de los grandes fotógrafos aragonés, sobresale su obra por su pasión por la naturaleza. Su visión le produce dolor y rechazo del momento al nos ha conducido la civilizada Europa, y la actual idea del progreso que para usted es difícil de aceptar.
No me sorprende porque el progreso actual tiene profundas raíces materialistas, basadas en el hombre y sus deseos y necesidades. Pero, aunque poco o nada visibles, tiene también raíces espirituales que marcan caminos necesarios para conseguir un verdadero bienestar.
Por ello me falta en su obra y en sus comentarios la presencia del hombre y de su obra. No me parece que un lobo, un desierto o un árbol representen la realidad y la naturaleza mejor que los seres humanos que la han esculpido.
No, no caminamos hacia una entropía terminal sin vuelta. Eso es una interpretación de la termodinámica cuya aplicación al cosmos en su totalidad y a la noosfera se ha demostrado muy insuficiente. No soy un teórico ni, siquiera, un experto en este tema, pero me parecen creíbles las aportaciones de Vladimir Vernadsky, de Teilhard de Chardin, de Edgar Morin, y de tantos otros que han explicado que la energía del pensamiento y de las ideas, y sobre todo la de la voluntad y el liderazgo no se degradan, sino que se replican y ascienden permanentemente.
Es la confianza en la humanidad la que debe prevalecer, y estoy seguro que con molinos o sin molinos, el mundo será mas habitable y mas perfecto. La vida es cambio, sus fotos de hoy no se hubieran podido hacer cien o doscientos años atrás. Y la belleza que reflejan no desaparecerá, aunque el escenario y los protagonistas sean otros.
Mucho éxito con su nuevo libro. Y reciba un cordial saludo