Y por fin viene. Una espera que desespera más cada minuto que pasa. Miradas al cielo o al pronóstico del tiempo cada diez minutos, como si fuese a cambiar… ¿y si cambia? Eso es lo que los alcorisanos y todos los vecinos del Bajo Aragón estamos viviendo estos días. Y es que ya llega nuestra Semana Santa.

Una Semana Santa que, como cada año, será la misma, pero como cada año, será especial. Una Semana Santa que ya hemos empezado a vivir este pasado fin de semana cuando, por fin, hemos podido volver a las Jornadas Nacionales del Tambor y el Bombo en Andorra, y que vamos a hacer aún más nuestra estos días en Urrea de Gaén con la celebración de nuestras jornadas, las de la Ruta del Tambor y el Bombo. Y al fin de semana siguiente, Domingo de Ramos. Y nuestra Semana Santa, arranca.

Una Semana Santa que cada año que pasa yo creo que se hace esperar aún más, y eso que este año ha caído pronto. Ocho días en los que madera y metal conjugan a la perfección para conseguir que suene como solo aquí sabemos hacer que suene. Una Semana Santa que es tiempo de pasión, pero, sobre todo, es tiempo de volver a casa.

Porque son muchos los que nos visitan estos días y vienen a disfrutar con nosotros de nuestra tradición, pero son aún más los que tienen vinculación con Alcorisa, o con cualquier municipio de nuestra comarca, y que vuelven, como diría el anuncio del famoso turrón, a casa. Vuelven a vivir lo suyo; a reencontrarse con sus raíces; a visitar a conocidos, amigos y familiares, los de partida de nacimiento y los de hermandad.

La Semana Santa es tiempo de volver a casa, de sentir calor de hogar, aunque haga frío en la calle. Solo tres deseos para terminar: Que llegue rápido, que pase despacio y que el tiempo nos acompañe.
Feliz Semana Santa.

Miguel Iranzo. PP / Alcorisa