Resulta imposible pensar que en pleno siglo XXI, una gran ciudad como Madrid, o Barcelona sufra un apagón generalizado de luz, prolongado durante varias horas, e incluso días. También resulta imposible que sufran caídas continuadas del servicio de telefonía, o de internet. Estas caídas además de habituales pueden llegar a dejar también varios días sin servicio a sus usuarios.
Estos «imposibles» para una ciudad son lo habitual en nuestros pueblos, prácticamente en todos. Al parecer en las tierras de Teruel, por ejemplo, no podemos reclamar estar a la vanguardia de las novedades tecnológicas, al contrario, lo que debemos reclamar es que no se caiga el servicio básico de internet. Un claro ejemplo de que a los ciudadanos de los pueblos nos consideran ciudadanos de segunda.
Y aquel pobre pueblo que se ha quedado varios días sin un servicio tan básico, ya puede reclamar a la compañía culpable ya, que no le van a hacer ni caso. Se topa de frente con un gigante del que como mucho lo único que conseguirá serán buenas palabras y nada más.
Estos ejemplos, sumados a carreteras en pésimo estado, a una sanidad deplorable, como por ejemplo la cama de UCI mas próxima a más de 100 km, sumados a la falta de suministro de agua potable, a las dificultades para abrir las escuelas rurales, a las dificultades para el relevo generacional de sus negocios, a las dificultades del sector agrícola….. La lista lamentablemente se hace interminable. Son problemas imposibles de defender por los ayuntamientos de manera individual, incluso las comarcas también se quedan cortas. Los problemas son los mismos para todo el territorio, por lo que deberíamos ir como mínimo, todo el Bajo Aragón Histórico unido. A cada comarca por separado les está resultando muy difícil conseguir garantizar esos servicios básicos para la supervivencia de nuestros pueblos, pero juntas tendrían más fuerza para conseguir construir ese gran territorio que es nuestro bajo Aragón histórico. Por favor dejemos atrás las ideologías, las rencillas, los protagonismos, y la prepotencia, todos unidos para sobrevivir o de lo contrario cada día estamos peor.
Juan Carlos Abella. PAR / Valderrobres

