La semana pasada tuvo lugar en el Castillo de Valderrobres, la entrega de premios del Empresariado turolense para reconocer el buen hacer, la innovación, la trayectoria o la proyección internacional de varias empresas del territorio: Yus Belenguer de Santa Eulalia del Campo, Smart Moss Europe y Horno Santa Cristina de Teruel, José Cuevas de la cooperativa San Miguel de Calanda, Luis Artigas Alloza y El reino del revés de Andorra y Agromelca de Calaceite.
Aprovechando que se contaba con la presencia de distintos representantes políticos, se hizo una llamada de atención a las distintas administraciones, poniendo de relieve las dificultades que tienen los gremios y negocios de toda índole para encontrar personal con formación. Está claro que apostar por la formación profesional es una inversión y tiene que ver con la supervivencia del tejido empresarial sea en el sector que sea. Más aún en un Teruel donde a veces no se puede competir en cuanto al atractivo que ejercen otros territorios para nuestros jóvenes. Se puso también el dedo en la llaga en cuanto a las interminables tramitaciones burocráticas que hay que afrontar. Algo no estamos haciendo bien cuando el día a día del funcionamiento o puesta en marcha de un negocio requiere un sinfín de papeleo que muchas veces se alarga en el tiempo más de lo deseado. Finalmente, resulta necesario contar con unas infraestructuras básicas (transporte, banda ancha…) que faciliten un desarrollo y un funcionamiento óptimo.
Me llamó también la atención, con lo duros que somos en nuestra tierra con nosotros mismos, el amor por lo propio que destilaba la presentación de la empresa de cada premiado, manifestado también en sus breves alocuciones. Esa lucha por mantener viva la estructura familiar de los padres y abuelos como legado de vida, es digna de elogio y admiración. Es una señal de identidad que tiene que ver con el arraigo, con la permanencia en el territorio, con la resiliencia ante las adversidades, con la apuesta por el producto propio contra viento y marea. Y con estos mimbres, nos demostraron que se puede competir, ser rentable, crear riqueza y tener futuro. Casi nada.
Sirvan estas líneas de sentido homenaje a todos ellos.
Ignacio Belanche. CHA Valderrobres

