El año 2025 prácticamente ya es historia, y nuestra lengua Lo Chapurriàu ahí está sobreviviendo. Otro año más ante todas las dificultades del mundo, incomprensiblemente al no contar con un reconocimiento institucional por parte del Gobierno de Aragón, nuestra lengua sigue bien viva.

Incluso cuando se tienen todas las adversidades en contra, incluso cuando los intolerantes de otras partes llevan décadas pretendiendo hacernos desaparecer, lo Chapurriàu sigue un año más aguantando, viviendo su día a día con alegría. Y es que aunque entre sus usuarios haya una lógica preocupación, tal vez como ya están acostumbrados a vivir con la espada de Damocles sobre sus cabezas, en el quehacer diario de sus gentes rebosa la felicidad. Una felicidad producida al utilizar libremente su lengua a diario, a pesar de la ilógica empatía de las autoridades aragonesas que ni están, ni parece que se las deba esperar.

Lo Chapurriàu afortunadamente tiene ya desde hace años su vida bien montada, bien estructurada. Un auténtico logro conseguido por un numeroso e incontable grupo de valientes de sus usuarios. Esos miles de personas que lo hablan y que ante todo se sienten bien orgullosos de ello, ya tienen sus propias referencias, no están solos abandonados a su suerte, ahora tienen a su propia casa.

La Asociación Cultural Amics del Chapurriàu es la casa, la referencia para esos miles de bajoaragoneses que hablan nuestra lengua. Sus continuas colaboraciones tanto con personas individuales que tienen inquietudes o ideas que aportar, como con otras asociaciones de la parte oriental de Aragón con el que compartimos muchas cosas, problemas incluidos, también en este 2025 se ha producido con fluidez, como debe de ser.

Mantener bien viva una columna como es El Mundo del Chapurriàu en el periódico La Comarca es otro logro que no por repetitivo deja de ser importante. Esos miles de ciudadanos del Bajo Aragón histórico esperan con ilusión cada una de sus publicaciones.

La publicación de libros, estudios, etc. es también otro logro que aunque a un ritmo más pausado también produce alegría y satisfacción a las gentes del Chapurriàu. Cierto es que la producción y publicación de obras en nuestra lengua es más pausado que el tienen nuestras lenguas vecinas, ello es debido a que nuestros autores tienen que sufragarse íntegramente de su propio bolsillo todos los gastos que ello supone, los aragoneses que hablamos Chapurriàu no tenemos ningún tipo de subvención de ninguna parte. Todo muy diferente a otras lenguas de nuestro entorno.

Así pues ha transcurrido otro año más de nuestra vida, otro año que sumar a nuestros ocho siglos de historia. Cuando una lengua forma parte del ADN de sus usuarios es irreductible, pues nadie puede arrancar el ADN de uno si este no se deja, y claro está que nosotros como buenos aragoneses que somos no nos dejamos.

Quizás nuestro mayor motivo de orgullo sea que nosotros aunque tenemos que luchar agónicamente día a día por sobrevivir, somos los más tolerantes. Somos un ejemplo de convivencia con todo el mundo, nosotros no pedimos la desaparición de nadie. Somos grandes, muy grandes, y seguimos vivos un año más.

Juan Carlos Abella. El mundo del Chapurriau