La declaración como preferentes de los próximos proyectos del Nudo Mudéjar de Andorra no puede leerse como un simple trámite administrativo. Es, en realidad, una prueba de credibilidad para la Transición Justa. En 2022 se adjudicaron 1.202 MW de capacidad de acceso a Enel Green Power, con una inversión superior a 1.500 millones de euros y compromisos de 4.400 empleos en construcción y 650 a largo plazo, entre operación y proyectos asociados. Aquella promesa fue presentada como compensación al cierre de la central térmica de Andorra.
Cuatro años después, el proyecto llega muy recortado. La potencia instalada autorizada queda en 406 MW, repartidos entre tres plantas solares y una eólica, mientras quedan 937 MW disponibles para reasignar. La diferencia no es menor, es el corazón económico del proyecto. El Ministerio pretende ahora modificar la regulación para que esa potencia no quede paralizada y pueda asignarse con urgencia a otros promotores, tal y como ha anunciado este lunes.
El territorio tiene derecho a exigir rapidez, pero también precisión. La Declaración de Impacto Ambiental recortó alrededor de 1.014 MW sobre los 1.844 MW iniciales, eliminó 104 de los 156 aerogeneradores previstos y redujo 1.496 hectáreas solares de las 3.096 planteadas. La protección ambiental era necesaria, pero sus consecuencias industriales y laborales no pueden esconderse bajo un lenguaje técnico.
Andorra necesita un calendario público, proyectos viables y empleo medible. Si la urgencia sirve para recuperar los 937 MW y atraer industria real, bienvenida sea. Pero si solo acelera expedientes sin asegurar puestos de trabajo, formación y arraigo, la Transición Justa volverá a fallar en lo esencial, es decir, que la energía que sale de esta tierra deje futuro en esta tierra.
Editorial.


Que la energía que sale de esta tierra deje futuro en esta tierra es un deseo razonable pero difícil. Es correcto hablar de la tierra, pero en economía la medida de la tierra es su población. No es que España sea un mal ejemplo, es como cualquier otro país. Es la población la que se mueve en cualquier país en busca de oportunidades. China tiene 1400 millones de personas y grandes extensiones deshabitadas. Pero tiene 145 ciudades de mas de un millón de habitantes, destacando Chongqing con 32 millones y Shanghái con 25 millones, y eso se ha producido porque millones de personas han buscado un futuro mejor lejos de sus orígenes. Así es la naturaleza humana, que no es distinta en el Bajo Aragon o en el Barcelonés. El crecimiento se concentra en las costas y en las areas metropolitanas de las grandes ciudades. Hay que estudiar que nuevas actividades generarán aumento de población en las pequeñas ciudades, y cuales de las que ahora parecen deseables serán deseables en el futuro. La formación profesional puede ser de las favorables, porque peluqueros, electricistas, carpinteros, zapateros o pintores seguirán siendo necesarios, pero los creadores de medicinas, los cirujanos, y muchos otros sólo podrán trabajar en equipos donde se concentren las tecnologías más avanzadas. Hoy pedimos médicos para los hospitales, pero sin ingenieros que cuiden sus equipos de trabajo poco podrán hacer.
Andorra, Utrillas, y otros, con autovía o sin autovía veran pasar el futuro y no se parará. Deseo fervorosamente estar equivocado.