La gestión forestal que se está llevando a cabo en Mazaleón demuestra que actuar sobre el monte de forma planificada, sostenible y rentable no solo es posible, sino necesario. Desde principios de 2024, y tras años de planificación técnica, en esta localidad ya se trabaja activamente en la limpieza de su masa forestal. Lo que marca la diferencia es que aquí el monte es de titularidad pública, lo que ha facilitado el proceso.

Sin embargo, lo más relevante es que este modelo es perfectamente extrapolable al conjunto del Matarraña y a otros territorios con problemática similar. La iniciativa propuesta ahora por la Comarca del Matarraña para fomentar la creación de agrupaciones forestales en los municipios donde el monte es privado demuestra una vez más el compromiso firme de esta institución con su territorio. Esta línea de trabajo no es nueva, ya fue pionera con herramientas como el Mapa de Paisaje, que sigue siendo referente en desarrollo territorial sostenible.

Aunque la comarca no tiene competencias en gestión forestal, ha sabido interpretar la urgencia del problema, al igual que ha venido haciendo con la protección antiincendios: el monte abandonado es un riesgo cada vez mayor, especialmente con el aumento de temperaturas. Por eso, plantea un modelo en el que los propietarios se agrupen —al menos 100 hectáreas— para que una empresa especializada pueda intervenir sin coste para los ayuntamientos.

Se trata de un enfoque sensato y con beneficios ambientales y económicos claros. Para que este modelo funcione, es imprescindible el apoyo técnico y administrativo del Gobierno de Aragón. La reciente reunión con el Servicio Provincial de Medio Ambiente es un primer paso, pero hace falta una hoja de ruta clara, asesoramiento a propietarios y coordinación con el sector forestal. Mazaleón ya ha demostrado que se puede.

El Matarraña ha dado un paso al frente, liderando desde lo local y sin escudarse en la falta de competencias. Es hora de que el resto del territorio recoja el testigo y apueste por una gestión forestal activa, moderna y comprometida.

Cuidar el monte no es solo prevenir incendios: es proteger nuestro paisaje, nuestra economía y nuestro futuro.

Editorial.