Son muchos los aragoneses que voluntariamente deciden acabar sus días en su domicilio sin ingresar en una residencia. Cuando alguien toma esta decisión no lo hace en solitario, obviamente lo hace contando con su familia. Normalmente somos los hijos quienes nos hacemos cargo del cuidado de nuestros padres. Cuando una familia toma una decisión de este calibre sabe que la vida les va a cambiar, y para mal. Observar como el lógico deterioro físico de nuestros padres avanza, observar también que a medida que se va produciendo este avance, aumentan notoriamente las necesidades de nuestros mayores, supone un enorme sobre esfuerzo para las familias. Esa decisión que un día se tomó en el entorno familiar se convierte en una tremenda losa muy difícil de aguantar.
Las familias previamente se han informado y les han dicho que hay un plan de ayudas para la dependencia que les servirá de apoyo. Un plan de ayudas que hay que pedir en su debido momento. Cuando llega ese momento acuden a los Servicios Sociales de su comarca donde son perfectamente atendidos e informados.
Con su asesoria se pone en marcha la solicitud para recibir las ayudas que contempla dicho plan, pero allí comienza la decepción. Una vez que la familia firma la solicitud pasaran dos largos meses hasta que un tribunal medico venga al domicilio familiar a evaluar a la persona que lo necesita. Y una vez hecha esa evaluación pasaran otros seis largos meses hasta conocer el veredicto. Mas de ocho meses de espera para saber si nuestro padre, esa persona mayor que cuidamos con tanto esmero, tiene o no un grado de dependencia suficiente para tener derecho a esas ayudas.
Conozco muchos casos de familias de Valderrobres que han sufrido la crueldad de este mal llamado plan de ayuda a la dependencia. Si se piden esas ayudas y el tribunal considera que aun es demasiado pronto las deniegan. Y cuando de verdad hacen falta este largo protocolo hace que en muchos casos ya no lleguen a tiempo. Hoy día en que todos tenemos nuestro historial medico en los ordenadores del INSALUD no se entiende esa tardanza. Nuestros padres se van, gracias a los sacrificios y generosidad de sus familias se van con la dignidad que después de haber trabajado toda su vida por nuestra tierra se merecen. Pero la crueldad del sistema hace que se vayan sin recibir a tiempo esas ayudas que los políticos dicen que hay. En muchos casos la naturaleza humana no espera al cruel protocolo de las ayudas. Los abuelos del mañana seremos nosotros. ¿ A que estamos esperando para humanizar este plan?.
Juan Carlos Abella. PAR / Valderrobres
Un plan muy cruel
Son muchos los aragoneses que voluntariamente deciden acabar sus días en su domicilio sin ingresar en una residencia


un buen artículo . sabe lo que habla
Totalmente de acuerdo. Como pasa con otras, esta ley es de cara a la galería, se lo dan a cuatro para justificar. No se en qué se invierte la tremenda deuda que está generando este gobierno. Es una tomadura de pelo constante. Las personas mayores trabajaron toda su vida, les alargan la edad de jubilación, a los hijos no paran de subirnos impuestos, no digamos si son autónomos, pero los que hacen estas leyes que apenas se cumplen no paran de subirse sus desproporcionados sueldos. Para despilfarrar hay dinero, para la Ley de Dependencia no, que lo paguen los hijos…