Hablar de sanidad pública es hablar de personas, de familias y de algo tan importante como la tranquilidad de saber que, cuando nuestros hijos necesitan atención sanitaria, van a recibirla. Y es también hablar de igualdad: de que vivir en una ciudad o en un municipio del Bajo Aragón Histórico no debe marcar la diferencia en el acceso a los servicios sanitarios.

La reciente elección de 30 plazas de Pediatría de Atención Primaria en Aragón, de las 32 ofertadas, 24 de ellas situadas fuera de las capitales de provincia, supone un avance importante para reforzar la atención a la población infantil. En nuestro territorio, donde se han elegido plazas que históricamente han requerido un esfuerzo especial para garantizar la asistencia, esta noticia tiene un significado que va más allá de una cifra.

Durante años, la atención a los niños y niñas de estas localidades se ha sostenido gracias al compromiso de los equipos de Atención Primaria, al trabajo de médicos especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria que han asumido esta asistencia con profesionalidad y dedicación, y al apoyo de pediatras de otras zonas básicas de salud. A todos ellos hay que reconocerles la labor realizada. Han contribuido a dar respuesta a las necesidades de las familias y han demostrado que la vocación de servicio público también se mide en la capacidad de encontrar soluciones ante las dificultades.

Por eso, cuando hablamos de estas plazas, hablamos de avanzar. De pasar de una asistencia que se ha garantizado mediante distintas fórmulas organizativas a contar con plazas de Pediatría con titular propio, favoreciendo la continuidad asistencial, la estabilidad de los equipos y una mayor capacidad de planificación.

Contar con una plaza con titular propio representa una oportunidad para consolidar esa atención y reforzar la respuesta a las necesidades de las familias. Eso ocurre con el esfuerzo por dotar de profesionales a otros municipios, como Utrillas, donde la cobertura de una plaza supone un paso importante para acercar los recursos sanitarios a la población.

Atraer y fidelizar profesionales en determinadas zonas no siempre es sencillo. La dispersión geográfica y las características del medio rural plantean dificultades que exigen planificación, compromiso y medidas concretas. Precisamente por eso, cubrir estas plazas es importante: porque detrás de cada una hay niños, padres y madres que necesitan una atención cercana, y profesionales que deben disponer de condiciones que les permitan desarrollar su trabajo con estabilidad.

Esta es también una cuestión de cohesión territorial. La sanidad pública debe responder a las necesidades de todos los aragoneses, sin que el código postal determine las oportunidades de recibir atención. La igualdad no consiste en ofrecer exactamente la misma organización en todos los lugares, sino en garantizar una asistencia adecuada, accesible y de calidad, teniendo en cuenta las características de cada territorio.

La cobertura de estas plazas constituye un paso adelante y una muestra de la apuesta por fortalecer la Atención Primaria y la sanidad pública en Aragón. Un compromiso que debe mantenerse en el tiempo, porque la atención sanitaria no se construye únicamente convocando plazas, sino consiguiendo que los profesionales elijan nuestros municipios, se incorporen a sus equipos y puedan desarrollar en ellos su proyecto profesional.

Vivir en un municipio pequeño no puede suponer una desventaja a la hora de recibir atención sanitaria. La cobertura de estas plazas es un paso más para avanzar en ese objetivo: que todos los niños aragoneses reciban la atención que necesitan y que todas las familias, independientemente de dónde vivan, cuenten con una sanidad pública que responda a sus necesidades.

Porque cuidar de la infancia es cuidar del futuro. Y garantizar que ese cuidado llegue a todos, también al Bajo Aragón Histórico, es una responsabilidad que nos compromete como sociedad.

Pilar Borráz. PP / Calanda