La vuelta al cole deja este año una fotografía esperanzadora y también motivos para la reflexión. El curso 2026-2027 comienza con cifras récord en Formación Profesional, nuevas titulaciones y mejores infraestructuras. Pero, al mismo tiempo, el cierre de aulas rurales y los problemas con el transporte escolar recuerdan que garantizar el derecho a la educación en nuestros pueblos exige mucho más que buenas estadísticas.

La FP es una de las mejores noticias de este comienzo de curso con 2.000 alumnos más que hace un año y 21 nuevas enseñanzas. En nuestro territorio, Utrillas incorpora formación en Mecatrónica Industrial y digitalización del mantenimiento, mientras Valderrobres apuesta por la doble titulación de Cocina y Gastronomía y Servicios en Restauración. Alcañiz representa bien este impulso. El nuevo aulario de FP permitirá aliviar problemas de espacio y debe servir como punto de partida para seguir ampliando una oferta especializada, vinculada a las necesidades de las empresas y capaz de atraer y retener talento.

La inversión en instalaciones debe ir acompañada ahora de una estrategia formativa ambiciosa. Sin embargo, la realidad cambia al alejarse de las cabeceras comarcales. Los Olmos y Castel de Cabra comienzan el curso sin sus aulas rurales. Son cierres que van mucho más allá de un reajuste educativo. Una escuela es un servicio esencial para mantener familias y población en un municipio. Cuando desaparece, resulta todavía más difícil revertir la despoblación.

También lo ocurrido en Bordón, Tronchón y La Cuba demuestra que la igualdad educativa se mide en kilómetros y minutos. Los alumnos rechazaron inicialmente una ruta hasta Cantavieja que superaba la hora y media por trayecto. La solución posterior mediante un taxi para acortar el viaje demuestra que existen alternativas cuando la administración adapta los servicios al territorio.

El reto es atender ambas realidades. Necesitamos una FP fuerte en Alcañiz, Utrillas o Valderrobres, pero también escuelas rurales viables y transportes dignos. No puede hablarse de igualdad de oportunidades si estudiar desde un pequeño pueblo supone una carrera de obstáculos. Ese sigue siendo uno de los grandes exámenes pendientes de las administraciones. Por ahora, en el arranque del curso, las mejoras y el diálogo para resolver problemas iniciales en las aulas rurales son positivamente reconocibles.

Editorial.