Todo depende de tu creatividad y curiosidad. Hay personas que dedican su tiempo libre a restaurar objetos rarísimos, desde coches clásicos a muñecas de porcelana. Otros son verdaderos apasionados de la jardinería en miniatura y cuidan bonsáis como si de hijos se trataran. Yo soy de aficiones más banales y terrales. Me gusta viajar. Y debo confesar que, en mi caso, no se si fue antes la gallina o el huevo, es decir, no se si me encanta viajar y eso me llevó a vincular mi vida laboral a este sector o es que la relación profesional que mantengo desde hace tantos años con el turismo me lleva a disfrutar, cada vez más, de mis viajes.

No hago muchas salidas al año, menos de las que me gustaría, pero cada vez que salgo y vuelvo a casa me siento como una niña que estrena zapatos nuevos. Y con mucha ilusión y ganas me encuentro, ahora mismo, preparando un viajazo con mi amiga del alma. No es que vayamos a poder dedicarle muchos días ni que el destino sea excesivamente exótico, pero estamos encantadas de incorporar a nuestra lista de territorios visitados un nuevo rincón de España, conversar con la gente de allí y conocer otras experiencias. Y esta aventura prácticamente la hemos empezado a vivir desde ya, seis meses antes de que tenga lugar nuestro viaje. Porque nosotras somos de las que creemos que estos proyectos se disfrutan tres veces: cuando los preparas, cuando estás en pleno viaje y cuando, a la vuelta, no paras de contarle a todo el mundo lo bien que te lo has pasado.

Cerrada la fecha, nos hemos puesto al lío con el tema y desde casa hemos comenzado a explorar el destino, consultando experiencias y recomendaciones en blogs de otros viajeros, webs de entidades y asociaciones como la nuestra, elaborando una lista de sitios imprescindibles que no nos podemos perder, planificando el itinerario del viaje…

En medio de todo este entusiasmo desmedido, tuvo lugar FITUR, la Feria Internacional de Turismo que acoge todos los años Madrid en el mes de enero. Allí cerramos varias reuniones con empresas del sector y tuvimos la ocasión de conocer de primera mano las propuestas turísticas en las que están trabajando otros territorios muy similares al nuestro, entre ellos nuestro destino de vacaciones. En apenas diez minutos, nos dieron las claves para que nuestra experiencia fuera un éxito. Y allí, en Madrid, un 22 de enero, estábamos comenzando a disfrutar ya de nuestras vacaciones.

Aunque vayamos con muchos planes sobre el papel, vamos a dejar huecos a la improvisación para enriquecernos más de la experiencia. Nos apetece compartir el camino con otros turistas, charlar y aprender de la gente de allí, poder traernos ideas para implementarlas en nuestra Comarca. Y vamos a hacer muchas fotos, todas las que podamos. En esto, soy una auténtica pesadilla para mis compañeros de viaje, observo los detalles detrás del objetivo e intento que no se me escape ninguno. Y es que, claro, luego tendremos que dar la «turra» a la familia y a los amigos enseñándoles las fotos a nuestra vuelta como si de un álbum de bodas de los años 90 se tratara.

De este viaje espero muchas cosas: conocer gente nueva, traerme propuestas interesantes al Bajo Aragón, enriquecerme con otras formas de ver la vida diferentes a la mía y seguir siendo muy feliz porque viajar, querido lector, aumenta nuestra felicidad. Así que solo te puedo desear que viajes, mucho, todo lo que puedas, que veas rincones preciosos y que esa nueva visión te permita observar con otros ojos la riqueza turística del Bajo Aragón.

Nieves Ballestero. Gerente Empresarios Turísticos Bajo Aragón