La lucha contra la despoblación no puede ganarse con discursos bienintencionados ni con planes que se quedan en el papel. Necesita decisiones valientes, inversiones concretas y, sobre todo, una visión clara de futuro. En Aragón, tras años de inercia y falta de resultados efectivos en materia de vivienda rural bajo el anterior gobierno socialista, el actual ejecutivo presidido por Jorge Azcón ha dado un giro realista y decidido a la política de vivienda como herramienta para revitalizar nuestros pueblos.
Uno de los principales problemas que afecta a los municipios rurales es la falta de viviendas disponibles y asequibles. No hay forma de atraer y asentar población si no se garantiza este recurso básico. Y lo cierto es que, durante años, nuestros pueblos han estado prácticamente desatendidos en este aspecto. Sin embargo, desde la llegada del nuevo Gobierno de Aragón, se han puesto en marcha iniciativas eficaces y orientadas a resultados concretos, como el Plan 700, destinado a la promoción de vivienda pública en pequeños municipios, o el Plan de Vivienda para Municipios Turísticos «Mas vivienda, mejor turismo», que atiende a las particularidades de localidades con fuerte presencia de la actividad turística.
Estos planes, diseñados y ejecutados por el equipo de Azcón, demuestran que hay un compromiso firme con el medio rural y una visión clara de cómo activar su economía a través de políticas que impacten de manera directa en el día a día de sus habitantes. No se trata solo de rehabilitar casas o levantar nuevos edificios: se trata de construir futuro.
Gracias a esta apuesta, municipios como Valderrobres han sido beneficiarios directos de estas medidas. En nuestro caso concreto, a través del Plan de Vivienda para Municipios Turísticos, podremos construir 18 viviendas destinadas a trabajadores del sector turístico. Una necesidad que venía años reclamándose sin obtener respuesta por parte del anterior gobierno, y que por fin empieza a hacerse realidad gracias a la nueva orientación política del Ejecutivo aragonés.
Esta promoción de vivienda tiene un impacto inmediato: facilitará la contratación de personal en establecimientos turísticos, uno de los pilares de la economía local, al resolver una de las mayores dificultades que enfrentaban los empresarios del sector: la falta de alojamiento para sus trabajadores. Pero el efecto va mucho más allá. Cada vivienda habitada es una oportunidad para fijar población, para llenar nuestras escuelas, para dinamizar el comercio local y para mantener viva la esencia de nuestros pueblos.
El caso de Valderrobres no es una excepción aislada, sino un ejemplo del nuevo enfoque que impulsa el Gobierno de Aragón: una política de vivienda conectada con el territorio, sensible a las necesidades reales del medio rural y con recursos que se ejecutan con agilidad. Frente a años de promesas incumplidas, el gobierno de Azcón está demostrando con hechos que se puede frenar la despoblación desde la acción decidida y responsable.
Los pueblos no quieren caridad ni palabras vacías. Necesitan inversión, planificación y compromiso político. Y hoy, por fin, lo están encontrando en Aragón. Si seguimos por este camino, con más proyectos como el Plan 700 o el de Municipios Turísticos, no solo dejaremos de hablar de despoblación como una condena inevitable, sino que empezaremos a hablar, con hechos, de recuperación y esperanza.
Carlos Boné. Alcalde de Valderrobres y senador

