Hay algo que nunca deberíamos olvidar: el lugar donde vivimos no determina lo que valemos ni los derechos que tenemos. Sin embargo, durante demasiado tiempo, hablar del medio rural ha significado hablar de distancias y dificultades, alimentando esa imagen de la España vaciada y ese pobrecicos que termina transmitiendo una idea de nuestra tierra que no se corresponde con lo que somos.
Porque el Bajo Aragón Histórico es mucho más que sus distancias. Es gente comprometida, pueblos llenos de vida y profesionales que conocen a sus vecinos. Y garantizar que quienes viven aquí tengan una atención sanitaria de calidad es una forma de reconocer todo ese valor.
La Atención Primaria ocupa un lugar fundamental en ese compromiso. Es el centro de salud al que acudimos cuando algo nos preocupa, el profesional que conoce nuestra historia clínica, quien nos acompaña en una enfermedad crónica y quien nos ayuda a prevenir problemas de salud. En nuestros pueblos, esa cercanía adquiere un significado especial: detrás de cada consulta hay personas, familias y realidades que los equipos sanitarios conocen de primera mano.
Esta apuesta por la sanidad tiene también una expresión muy clara en las cifras. El presupuesto sanitario de Aragón previsto para 2027 ronda los 3.100 millones de euros, frente a los 2.500 millones de 2023. Son 600 millones más, un incremento del 24 % que marca un hito y refleja la importancia que el Gobierno de Aragón concede a la sanidad pública. Porque un presupuesto no es solamente una cifra: es capacidad para invertir en infraestructuras, tecnología, profesionales y servicios que mejoran la vida de las personas.
Y esa inversión debe llegar a todo Aragón. Fortalecer la Atención Primaria, mejorar su organización y adaptar los recursos a las características de cada territorio es fundamental para que vivir en el medio rural no suponga una desventaja. La Gerencia Única de Atención Primaria responde a esa voluntad de reforzar la coordinación y avanzar hacia una atención más homogénea en toda la comunidad autónoma, sin perder de vista las particularidades de cada zona.
En el Bajo Aragón Histórico, esta apuesta tiene un valor añadido. La dispersión geográfica, las distancias entre municipios y el envejecimiento de parte de la población hacen imprescindible una organización capaz de responder a nuestra realidad. No se trata de aplicar las mismas soluciones en todas partes, sino de garantizar que cada ciudadano reciba la atención que necesita, viva donde viva. Esa es la verdadera equidad sanitaria: que el código postal no se convierta en una diferencia en las oportunidades de cuidado.
El nuevo Hospital de Alcañiz constituye otro ejemplo de este compromiso. Sus modernas instalaciones y sus nuevos recursos representan una inversión de futuro para miles de ciudadanos. Atención Primaria y hospitalaria deben trabajar de la mano, compartir información y coordinar la asistencia para que cada paciente encuentre la respuesta adecuada en cada momento.
Pero una sanidad pública fuerte también necesita la implicación de todos. El paciente debe estar en el centro del sistema, con una atención digna, segura y adaptada a sus necesidades. Y formar parte de ese sistema significa comprender que podemos contribuir a cuidarlo: acudir al recurso adecuado, seguir las recomendaciones profesionales, asistir a las citas o cancelarlas cuando no podamos acudir. No se trata de renunciar a derechos, sino de proteger un bien común que pertenece a todos.
Tenemos motivos para mirar al futuro con confianza. Invertir en la Sanidad Pública y mejorar la organización sanitaria son decisiones que contribuyen a fortalecer nuestros pueblos. Y detrás de cada medida hay algo más importante que una infraestructura o una cifra: la tranquilidad de las personas que viven aquí.
Dejemos de definirnos por lo que supuestamente nos falta y empecemos a reconocernos por lo que somos. No somos menos por vivir más lejos ni merecemos menos por tener menos habitantes. Somos una tierra que aporta, que cuida y que tiene futuro.
Apostar por la sanidad rural es apostar por las personas, por nuestros pueblos y por el derecho a elegir dónde vivir sin renunciar a una atención sanitaria de calidad. Cuando la sanidad llega a todos, Aragón avanza en su conjunto.
Pilar Borraz. Gerente Única de Atención Primaria del Servicio Aragonés de Salud

