Es inevitable no hablar de lo que está ocurriendo en el mundo, especialmente en Palestina, donde se vive una situación desgarradora que llega a nuestros hogares a través de las pantallas. Cada día somos testigos de una realidad crítica que paraliza a cualquiera que conserve un mínimo de humanidad. Sin embargo, por increíble que parezca, muchos prefieren mirar hacia otro lado.
Gaza, un territorio no más grande que el término municipal de Alcañiz pero que alberga a más de 2,4 millones de personas, lleva varios días sin recibir ayuda humanitaria y sin electricidad. El bloqueo impuesto por Israel ha transformado la vida en una auténtica pesadilla.
Y mientras esto ocurre, la violencia no cesa. Solo en una noche, más de 400 palestinos fueron asesinados hace dos días. Mujeres, niños, familias enteras. Gente que solo quería vivir en paz. Israel rompió el alto el fuego, y la impunidad sigue campando a sus anchas. ¿Cómo podemos permitir que esto ocurra? ¿Cómo podemos callar ante tanto dolor?
Netanyahu, el primer ministro israelí, ha decidido poner sus intereses personales por encima de la vida de miles de personas. No quiere avanzar en las negociaciones para liberar prisioneros, y mientras tanto, el pueblo palestino paga el precio.
Estados Unidos, en lugar de presionar para que esto termine, sigue enviando dinero y armas a Israel. Y mientras tanto, el mundo mira en silencio. Las redes sociales se llenan de indignación, pero los gobiernos no actúan. ¿Dónde está la humanidad? ¿Dónde están los líderes que deberían defender a los más vulnerables?
Afortunadamente hay mucha gente que no nos callamos. Denunciamos estos crímenes como lo que son: un genocidio. Israel está siendo investigado en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, pero eso no basta. Necesitamos acción. Necesitamos que se rompan las relaciones con Israel, que se impongan sanciones, que se detenga el comercio de armas. Y sobre todo, necesitamos solidaridad.
El pueblo palestino no está solo. Tiene derecho a resistir, a luchar por su tierra, por su dignidad. Pero también necesita que el mundo alce la voz por ellos. No podemos seguir permitiendo que este genocidio continúe. Cada vida perdida, cada familia destrozada, nos interpela. Nos exige que actuemos.
Desde Alcañiz y desde cualquier rincón del mundo debemos unirnos para decir basta, y de nuevo, NO A LA GUERRA. Palestina no puede esperar más. La humanidad no puede seguir fallándoles. Es hora de que su grito sea escuchado. Es hora de que la paz, la justicia y la dignidad lleguen por fin a Palestina.
María Milián. IU Alcañiz


Maria, sabes por que empezo esta ofensiva de Israel sobre Gaza???
O quiza se te ha olvidado??
Porque esta ofensiva empezo tras el ataque de grupos armados palestinos en aquel fatirico concierto donde masacraron a muchisimos inocentes israelies, raptaron y violaron a decenas o cientos de chicas israelies, algunas como se vio en las imagenes haciendose encima sus necesidades del miedo que tenian cuando se las llevaban.
De eso no nombras nada, acaso ahi no se tenian que respetar los derechos humanos???
Cualquier guerra es mala y hay que condenarla pero vosotros condenais cuando tocan a vuestros amigos y callais cuando es al reves.
Que quede claro y para que no haya malentendidos condeno sin paliativos la actuación de Hamás del 7 de octubre de 2023. Lo repito. No obstante, de la historia deberíamos extraer enseñanzas positivas para el futuro. Por ello, deberían servirnos de profunda reflexión las palabras de Paolo Freire:
“Con el establecimiento de una relación de opresión, la violencia ya ha comenzado. Nunca en la historia la violencia ha sido iniciada por los oprimidos… La violencia la inician quienes oprimen, quienes explotan, quienes no reconocen a los demás como personas, no quienes son oprimidos, explotados y no reconocidos”. Como también las palabras de Franco Berardi (Bifo) “La humillación genera monstruos, deberíamos saberlo. La humillación de los proletarios alemanes tras el Tratado de Versalles generó el monstruo Hitler. La humillación de los judíos exterminados por Hitler y abandonados por todos los Estados europeos generó el monstruo del Estado étnico-militarista y colonialista de Israel. La humillación de los palestinos aplastados por la dominación militar de los sionistas ha generado Hamás. Pero la historia del siglo veinte habría tenido que enseñarnos que, si aplicamos el principio bíblico del ojo por ojo, lo que sucede después es que todos nos quedamos ciegos”.
La guerra la empezó Palestina con un atentado salvaje y abominable. Defendéis lo indefendible. Israel es Occidente, la Palestina de Hamás es barbarie. Si los palestinos quieren paz y prosperidad lo tienen fácil, pero han elegido la guerra
…acuerdese también de los represaliados en Venezuela, Cuba, Honduras…cuando ponga asesinados, genocidio, paz, justicia y dignidad…póngalos a todos sobre la mesa, no solo los que le interesan a Ud.
Hitler comparó a los judíos con “un gusano dentro de un cuerpo putrefacto”. Esta metáfora es la que tratan de trasmitir desde determinados ámbitos políticos, religiosos, militares y culturales del Estado de Israel hacia los palestinos. Como emoción, el asco se caracteriza en particular por el hecho de que la visión de cosas asquerosas, como desechos, heces o cosas en descomposición, se acompaña de reacciones fisiológicas inmediatas e impulsa a alejarse del objeto o eliminarlo del campo de percepción sensorial.
En las dos últimas décadas, Israel ha sido testigo de la proliferación de nuevos emprendedores normativos, cuya vocación ha sido afirmar y fomentar valores de supremacía judía y religiosa, que son antitéticos a los valores liberales. La moral liberal es universalista, considera a todos los seres humanos como iguales, pretende alentar relaciones justas entre la mayoría y las minorías y cree en la separación de la religión y del Estado. Los nuevos emprendedores morales han decidido cambiar el contenido de la esfera pública promoviendo nuevas formas de asco hacia grupos sociales específicos. Son los “emprendedores del asco”: políticos rabinos, medios y nuevas ONG, que tienen como función crear, diseñar y reforzar el asco de unos grupos hacia otros. Representan a diversas facciones religiosas y nacionalismos religiosos. El asco sembrado hacia los palestinos lo muestra Eva Illouz en su libro La vida emocional del populismo enuna entrevista a Nadav Weiman, vicepresidente de la ONG Rompiendo el Silencio, que hizo el servicio militar en una unidad de francotiradores de élite.
Entre sus respuestas destacan las siguientes palabras. “Cuando ves árabes armados, los llamas “sucios” por el radioteléfono. Esa es la palabra oficial, ”Dos sucios” identificados a 400 metros. La infraestructura en Cisjordania y la Franja de Gaza es terrible, hay muchas casas con pozos de agua residuales, así que hay mal olor. No hay drenaje y la infraestructura de las casas no es buena. Por ello, hay olor a cloaca, basura y cosas así. También está la suciedad en la calle, el olor. Muchas veces ves niños descalzos.; están un poco sucios. Cuando arrestas a alguien, muchas veces lo tiras al suelo del jeep o del vehículo blindado, o lo colocas en la entrada de la base y quedan cubiertos de tierra. Cuando lo devuelves y lo llevas a la policía militar, lo lavas con una manguera…. Todo esto es de sucios. En muchas casas palestinas no hay un baño, un agujero en el suelo como en la India. En el entrenamiento nos explicaron que los palestinos no tienen papel higiénico y se limpian el trasero con las manos y luego se lavan con agua. Hay historias de francotiradores u observadores de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) que ven a un palestino teniendo relaciones sexuales con una oveja o una cabra. Dicen que hay un vídeo de eso. Nunca lo he visto…”Había dos extranjeros en el destacamento. Un judío de BrooKling y otro de Londres. El primero los llamaba “folladores de camellos” y “cabezas de toalla”. Esa percepción la trajo de Estados Unidos. Pero estas frases las escucho en las academias premilitares.
Como sugiere Nadav, los soldados tienen una imagen preestablecida de los palestinos a los que se supone que deben controlar, vigilar, golpear, encarcelar e incluso matar. Esta imagen mezcla emociones clave como el miedo y el desprecio, que a su vez generan asco. Podríamos decir, entonces, que la dominación constante de una población empobrecida y privada de condiciones sanitarias básicas genera un asco que se integra en la ideología, que justifica la violencia constante sobre la base, a su vez, de ese asco. Estas opiniones no son solo de los soldados.
Un Rabino profirió un abominable discurso ante los estudiantes militares: «los árabes querrán vivir bajo la ocupación., tienen un problema genético, no saben cómo manejar un Estado». «.Ayudémoslos”.
Cuenta Eva Illouz que en cierta ocasión habló con una mujer judía de 18 años, religiosa, de derechas, que cree en el Gran Israel, participante en un grupo de discusión compuesto por palestinos y judíos, para la cual su mayor sorpresa fue ver que uno de los chicos palestinos “leía libros y pintaba” en su tiempo libre. Ella veía a los palestinos como algo aterrador y primitivo, lo que sugiere que el asco está sutilmente entrelazado con el desprecio.
Observamos el uso espurio de la emoción del asco por parte de la clase política israelí, representada por Netanyahu. Supone una auténtica deshumanización de la persona sobre la que recae. Por ende, para una parte importante de la sociedad israelí que sean masacrados los palestinos, no les plantea ningún problema moral. Está más que justificado. No son personas.