Con frecuencia nos sentimos identificados con miembros que pertenecen a un mismo colectivo: a un pueblo, una región o nación, una religión o un partido político, entre muchos otros. Sin embargo, expresar lo que somos o pensamos, a veces, choca con otras identidades y puede generar animadversión con el opuesto.
Está demostrado que las identidades partidistas, ideológicas o territoriales polarizan a la sociedad y esta sociedad en la que vivimos está muy polarizada. Por ejemplo, Cataluña, una región históricamente acogedora donde han construido su vida aragoneses, andaluces y castellanos, se convierte ahora en un territorio hostil en el que la intransigencia y la intolerancia coartan la libertad del que siente diferente.
Y cuando hablamos de identidades partidistas e ideológicas sucede lo mismo. En teoría política se estudia el teorema del votante mediano que afirma que las posturas moderadas y centradas son las mejor valoradas por los electores. Este modelo pudo funcionar en una sociedad con amplios consensos de base que buscaba la paz y el bienestar. Sin embargo, en la España de las dos últimas décadas ha aumentado la polarización social. Nos hemos alejado de las decisiones racionales y decidimos en función de un sentimiento de pertenencia e identidad. Hemos dejado de pensar con la cabeza para decidir y odiar con las vísceras. Es la política de la identidad.
Quizá, la solución para rebajar este grado de polarización sería hablar de políticas concretas que mejoren el bienestar de la población, donde la posibilidad de alcanzar grandes consensos es mucho mayor. Pero por desgracia, parece que son las propias élites políticas las más interesadas en reducir los posibles espacios de concordia para poder vencer sin necesidad de convencer creando una sociedad leal a unas siglas y cada vez más alejada de un espíritu crítico y racional. Sánchez nos ha dado buena muestra de ello esta semana con una pantomima que sólo perseguía que sus seguidores salieran a la calle a adorar al líder generando más confrontación.
Isabel Arnas. PP / Albalate del Arzobispo


Dice Usted que Catalunya «se convierte ahora en un territorio hostil». en que se basa para decir esto ? Soy la tercera generación de Aragoneses establecidos en Catalunya, y no me siento ni me he sentido «amenazado» por la intransigencia ni la intolerancia, si me siento avergonzado de políticos que usan su sillón para crear guerra donde no la hay, como es su caso en este escrito. Contrólese Sra. Amas
Aprovecho para opinar, ya que en La Comarca en segun que articulos el opinar está prohibido.
Sra Isabel Arnas, lo de:
» se convierte ahora en un territorio hostil en el que la intransigencia y la intolerancia coartan la libertad del que siente diferente.»
Se refiere Ud al poder mediatico y controlador del Madrid politico verdad ?
Lo de sentirse identificados con miembros que pertenecen a un mismo colectivo, lo dirá usted por que la derecha y la ultraderecha solo se identifican con los ricos y poderosos no?. Lo de la polarización hagaselo mirar,están las derechas todo el tiempo manoseando la CONSTITUCIÓN y la DEMOCRACIA mientras la están incumpliendo y dando lecciones de legalidad mientras allí donde están nos van quitando derechos conseguidos mientras lo adornan con palabras huecas para que parezca que ustedes crean q son más y mejor españoles que el resto.Una de las cualidades de los verdaderos españoles es la EMPATÍA y otra la HUMANIDAD
Sembrando cizaña.. eh… Luego no sabemos de donde salen ciertas conductas… En fín.
Mirale, y parecia que usted no las tocaba, ahi queda eso Perro Sanchez.