Estos últimos días, estamos viendo como está cambiando la orografía de la isla de La Palma, como consecuencia de la erupción del volcán Cumbre Vieja; cambio producido por fenómenos naturales.

Algo parecido estamos padeciendo en la fisonomía terrestre de este territorio, el Bajo Aragón histórico; pero no por la mano de la naturaleza, sino por un fenómeno mucho más grave, como es la mano del hombre.

A mediados del siglo pasado, fueron construidas dos enormes presas hidráulicas que tuvieron como consecuencia el desalojo de varios pueblos porque sus aguas lo anegaron, así como las tierras más fértiles.

Posteriormente, se construyeron una central nuclear colindante a esta comarca y tres centrales térmicas alimentadas, en un principio con el carbón que se extraía de las cuencas mineras; carbón que fue sustituido por otro de los países del este. Ahora ya no las alimentan con nada, porque las tres han sido cerradas.

Unas décadas después, se han construido tres centrales más de ciclo combinado en un radio no superior a sesenta kilómetros. Como consecuencia de todas estas instalaciones, se tuvieron que incorporar subestaciones eléctricas, tanto de muy alta tensión como alta tensión y, por supuesto, una red eléctrica de envergadura considerable. Os invito a que os deis una vuelta por estas tierras y veréis torres y cables de alta tensión por todos los lados.

Y ahora las empresas energéticas, no contentas con todo el espacio ocupado, están echando el resto para instalar energías renovables (molinos y placas fotovoltaicas) terminando así de arrasar el resto de territorio virgen.

Tengo que recordar que la mitad de la energía que se distribuye en este país pasa por esta tierra, ¿y que recibimos a cambio? Ya os lo digo yo: NADA.

El impacto medio ambiental que suponen las instalaciones de aerogeneradores y placas fotovoltaicas es brutal. El deterioro al turismo es total. Generan muy pocos puestos de trabajo, no atraen industria y condenan al sector primario a su desaparición.

Lo más indignante es que la mayoría de la producción energética que se crea y circula por este territorio va dirigida a mantener y seguir creando riqueza en los sitios donde ya está instalada, como son los grandes núcleos urbanos. ¿Por qué no dejan estas empresas parte de sus beneficios en el territorio para su desarrollo?. No vale con dejar una propina a los Ayuntamientos afectados o a particulares y así tenernos callados. ¿Por qué no incentivan económicamente a colectivos agrarios, ganaderos, turísticos, etc. que van a ver como sus tierras ya no van a ser explotadas para tal fin?

Así no se llena un territorio. Así se vacía aun más. Una idea les doy: ¿Por qué no ponen un molino encima de cada edificio de las ciudades? Ya verán como la gente se les echa encima diciendo que eso es una barbaridad. Por lo visto en el monte no. Y mientras tanto el recibo de la luz subiendo cada día.
Vamos a pasar del slogan Nucleares NO, al de Renovables sí, pero no así.

Rafael Lumbreras. CHA Caspe