La muerte de un motorista de 59 años en la N-232, a la altura de la Estanca de Alcañiz, vuelve a poner de manifiesto la peligrosidad de una carretera cuyo desdoblamiento acumula décadas de retrasos. Es la primera víctima mortal de 2026 en una vía que ya registra cinco accidentes este año. Sin prejuzgar las causas de este último siniestro, resulta inevitable recordar la necesidad de mejorar la seguridad de un corredor fundamental para el Bajo Aragón.

La tragedia llega precisamente cuando los alcaldes de los municipios afectados han recuperado la unidad para exigir avances en la A-68. El próximo miércoles 4 de noviembre comenzará en Fuentes de Ebro un calendario de movilizaciones que continuará todos los miércoles. Una iniciativa que merece el respaldo de toda la sociedad aragonesa y que debe servir para mantener la presión sobre el Ministerio de Transportes.

La A-68 es una infraestructura imprescindible para la seguridad vial, la competitividad de nuestras empresas y la vertebración del territorio. A las puertas de una nueva campaña electoral, es hora de exigir compromisos presupuestarios, plazos concretos y obras. Los vecinos del Bajo Aragón llevan demasiado tiempo esperando mientras siguen jugándose la vida en la carretera.