La figura del médico en el medio rural representa a un profesional sanitario que, además de atender enfermedades y preocuparse por la salud de sus pacientes, actúa como un referente cotidiano en muchos otros ámbitos. Conoce a las personas y ofrece una atención integral que sostiene la cohesión social y la sensación de seguridad en los pueblos. Por lo que contar con un médico estable contribuye de manera decisiva a mantener la calidad de vida en nuestro entorno.
El día 4 de este mes se jubiló Antonio Pablo Martínez Barseló, don Antonio para los albalatinos, quien durante veintiséis años fue nuestro médico. A lo largo de este tiempo, no han faltado momentos de desasosiego, enfermedades y pérdidas irreparables, pero todo ha sido más llevadero gracias a su humanidad, su cercanía, su preocupación sincera y su afecto constante. La medicina rural tiene algo que no se enseña en ninguna facultad y don Antonio lo ha dejado patente con su capacidad de acompañar. No solo de curar, sino de estar y sostener a quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad. De mirar a los ojos y comprender que, a veces, la diferencia entre el miedo y la calma es la presencia de un médico que conoce tu nombre, tu historia y la de tus abuelos.
Durante la pandemia, su apoyo diario fue un ancla imprescindible. Y su humildad, incluso al aceptar ser pregonero de las fiestas de 2022 para homenajear a los sanitarios, habla de su forma de entender la profesión. Su jubilación invita a reflexionar sobre el valor de quienes eligen trabajar en zonas rurales. Podría haberse marchado a la ciudad, como tantos otros, pero apostó por quedarse. Podría haberse jubilado antes, pero optó por sostener un servicio esencial y por buscar una sucesión que garantizara continuidad. La medicina rural necesita profesionales con su vocación y conocimiento, pero, sobre todo, con su humanidad.
Su marcha deja un vacío, pero también una referencia que recuerda la importancia de cuidar lo esencial y de valorar a quienes, con su trabajo silencioso, hacen grande a la medicina rural.
Isabel Arnas. PP / Albalate del Arzobispo

