MotorLand Aragón ha vuelto a demostrar que sigue siendo uno de los grandes activos económicos, deportivos y promocionales del Bajo Aragón. Las cifras del último Gran Premio, con 115.742 espectadores durante el fin de semana, una ocupación turística prácticamente total en un amplio radio y un impacto evidente en Alcañiz y su entorno, confirman que el proyecto tiene capacidad para crecer. Pero precisamente por eso, este no puede ser un momento para la complacencia. La continuidad en el éxito implica también amenazas sostenidas que no deben convertirse en estructurales.
El consejo de administración de MotorLand debe aprovechar esta coyuntura para seguir impulsando cambios en la plantilla y en la organización interna que permitan afrontar una nueva etapa. No se trata únicamente de garantizar el éxito del circuito de velocidad o de asegurar la continuidad de MotoGP. MotorLand es mucho más. Los circuitos de tierra, el karting y, especialmente, el parque tecnológico deben formar parte de una estrategia conjunta capaz de generar actividad durante todo el año, atraer empresas, crear empleo cualificado y convertir el complejo en un verdadero polo de desarrollo. Para ello hacen falta estructuras profesionales, equipos dimensionados adecuadamente, responsabilidades claras y una gestión orientada a resultados. Los cambios que sean necesarios deben abordarse sin miedo, pero también con planificación, transparencia y pensando siempre en la viabilidad futura del proyecto. MotorLand consume importantes recursos públicos y, precisamente por ello, la ciudadanía tiene derecho a exigir que cada decisión contribuya a ampliar su impacto económico y social sobre el territorio.
Sin embargo, ningún esfuerzo interno será suficiente si continúa condicionado por unas comunicaciones impropias de una instalación que aspira a competir en el máximo nivel internacional. La A-68 sigue siendo la gran asignatura pendiente. Dorna, las instituciones y los propios responsables políticos coinciden en señalarla como una infraestructura determinante para aumentar la asistencia, mejorar la movilidad y ampliar la capacidad de alojamiento disponible para los grandes eventos. Ahora existe, además, una oportunidad que el territorio no puede desaprovechar. La llegada de Amazon a La Puebla de Híjar refuerza de manera extraordinaria los argumentos para exigir unas comunicaciones modernas entre el Bajo Aragón, Zaragoza y el corredor del Ebro. El desarrollo logístico e industrial y las nuevas inversiones empresariales forman ya parte de esta misma ecuación.


Soy un defensor a ultranza de Motorland (un gran motor económico del Bajo Aragón), pero por favor, alguna grada con sombra y zonas de pelouse con sombras, serían muy bien recibidas.
Cuidando a los que vamos a ver las carreras, también se crece.