El sector primario, uno de los principales motores económicos en el territorio, se encuentra atravesando un momento de cambios, mejoras y renovaciones tecnológicas que, a su vez, coincide con la preocupante dificultad para encontrar relevo generacional. En Aragón, la edad media de los agricultores ronda los 61 años, y solo el 2,68% de los trabajadores de explotaciones agrícolas tienen entre 20 y 29 años. Entrar en el sector, además, es realmente complicado si no se cuenta con una infraestructura familiar previa que te sustente. Por ello, trabajar para que las explotaciones existentes puedan crecer y perdurar en el tiempo es vital y un camino en el que hay un elemento fundamental: el agua.

El I Congreso de Regadíos ‘Agua, vida y desarrollo’, impulsado por Caja Rural de Teruel ayer en Alcañiz, lo puso de manifiesto con expertos, representantes institucionales y profesionales del sector que pusieron en común los principales desafíos ligados al uso eficiente de los recursos hídricos en la agricultura. Especialmente, en unos años marcados por fenómenos climatológicos extremos, y que en muchas ocasiones acaban por condicionar una campaña entera.

Como ejemplo más cercano, todos recordamos aquella sequía vivida en el verano de 2024, la cual afectó con especial dureza a la agricultura y ganadería bajoaragonesa. Pese al malestar general, las explotaciones de regadío fueron las que pudieron afrontar dicha época de forma más fructífera.

En ese sentido, estas infraestructuras no solo son de gran utilidad para esa gestión del agua. Está comprobado que gracias al cambio a este tipo de riego muchos agricultores han podido incrementar su producción, incluso disparándola. De hecho, hay agricultores que podrán mantener sus negocios durante años, y con el relevo de sus hijos, precisamente gracias a estos regadíos.

No obstante, y como en casi todos los ámbitos, su modernización es larga, tediosa y requiere de mucha paciencia. Lo complejo no es desarrollar los proyectos en sí, sino conseguir los permisos y las subvenciones necesarias. Por ello, urge realizar un llamamiento tanto a la administración para agilizar dichos procesos, pero también a todos aquellos regantes que aún deben trabajar por las modernizaciones. Porque solo a través de ellas se podrá garantizar el futuro de la agricultura y la ganadería, sectores estratégicos para la generación de riqueza, empleo y fijación de población en el medio rural.

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