Los niños del baby boom que ya no son tan niños, empiezan a jubilarse. Muchas empresas tienen dificultades para encontrar personal cualificado que sepa desempeñar el trabajo que ahora ellos dejan vacante, pero la situación empeora aún más cuando hablamos de pequeños negocios familiares. Este problema está influyendo gravemente en otro que nos preocupa también: la despoblación.

Heredar un negocio, que en otras épocas suponía la prosperidad asegurada o incluso disputas familiares a ver qué hijo se lo quedaba, ahora parece ser una losa que pesa sobre los descendientes atándolos a un destino que no han elegido.

Quizá parte de culpa la tenga la mentalidad que estos niños del baby boom han tenido recomendando a sus hijos estudios universitarios «para no acabar como ellos» denostando así los oficios que exigen más esfuerzo.

Pareciera que todos los millenials y los de la generación Z tengan que ser ministros de los que no doblan el lomo si no es en el gimnasio. Por supuesto, que la formación siempre es buena, pero esta idea ha impuesto en la sociedad otra que nos ha llevado a esta situación. Ha denigrado el trabajo manual a algo de segunda categoría sin entender que en una sociedad es necesario el desempeño de todas las tareas y que el trabajo dignifica por igual al hombre, sea de barrendero, albañil o ingeniero.

Los grupos Leader llevan tiempo viendo este problema con preocupación. Por ejemplo, AGUJAMA nos felicitaba esta Navidad con dos ejemplos de éxito en los que los hijos deciden acompañar a sus padres en el negocio y preparase para tomarles el relevo cuando sea necesario. Y Adibama ha estado apoyando a este tipo de negocios desde hace años considerándolo un criterio importante para poder optar a sus ayudas.

Quiero pensar que aún hay lugar para la esperanza. Cada vez que en nuestro pueblos alguien baja la persiana y sus hijos u otros vecinos le toman el relevo es siempre un motivo de alegría y orgullo por el que se debería seguir apostando si queremos que nuestros pueblos tengan futuro.

Isabel Arnas. PP / Albalate del Arzobispo