La última Iron CRA del Somontano Bajo Aragón reunió a un centenar de personas en Ejulve por la escuela rural. La iniciativa es a día de hoy una jornada de convivencia, en la que siete localidades que forman parte del colegio rural agrupado se reúnen para disfrutar del deporte y su compañía. Sin embargo, es importante no olvidar lo que la cita supuso en su momento para la educación en el medio rural. Porque todavía queda camino por hacer.

Esta marcha nació como una respuesta reivindicativa ante los recortes que afectaban a los colegios rurales. Entonces la actividad duraba 3 días y los participantes recorrían todos los pueblos del CRA andando, corriendo o en bicicleta. Con los años, a esta reivindicación se unió el sentimiento de convivencia de todos los implicados, algo que transformó a la Iron CRA en una actividad que se entendía como un día de reunión entre los pueblos integrantes.

En la actualidad, aunque muchos aspectos han mejorado, aún hay retos pendientes. Los Colegios Rurales Agrupados mantienen a más de 2.400 alumnos, siendo una pieza fundamental para combatir la despoblación y garantizando la educación hasta en las localidades más pequeñas, a menudo con aulas unitarias o de pocos alumnos. No obstante, desde 2021 estos continúan perdiendo alumnado, a lo que se suma una alta rotación de docentes que sigue generando dificultades para continuar con un mismo proyecto educativo.

Ante ello, urge mirar de cerca a la escuela rural. El sector se encuentra inmerso en una etapa en la que el alumnado no es el mismo que hace años. Uno de los desafíos más graves es el de la salud mental infantil y juvenil. Y las cifras así lo demuestran: solo en Teruel hay casi 100 casos activos de ideación suicida. Frente a ello, la escuela rural, y su cercanía, puede ser clave para detectar y acompañar al alumnado en riesgo.

Que las citas como la Iron CRA nos ayuden a recordar lo conseguido, y sobre todo, a empezar a dibujar esa ruta que todavía está pendiente. Porque siempre hay que seguir caminando por la educación rural.