Ya terminado el merecido descanso estival, retomamos el nuevo curso político a nivel municipal. Se acabaron las fiestas, inauguraciones, entregas de premios, etc. Ahora toca ponerse las pilas y trabajar para nuestros municipios con el objetivo de mejorarlos.

Este descanso ha servido para constatar las deficiencias en materia de servicios y carencias que mi municipio tiene. Y no hablo de carencias nuevas, sino de deficiencias que llevamos reclamando desde hace mucho tiempo. Me refiero a la estación de tren de Caspe.

De todos es sabido que, después de la pandemia, Renfe intentó rebajar a la mitad el servicio de trenes, pero gracias a la presión popular, a la gestión de algunos partidos políticos como CHA y, sobre todo, a la gestión desde el departamento de vertebración del territorio, se retomaron estos servicios.

En la actualidad tenemos unas deficiencias que no se cumplen. Una de ellas es la aportación de datos por parte de RENFE y DGA a los ayuntamientos y ciudadanía. No sabemos el número de viajeros que utilizan este servicio, las averías que se han producido, etc. Tengo que recordar que hay un convenio firmado entre estas dos instituciones, y la última clausula obliga a la empresa Renfe a facilitar estos datos cada tres meses. El incremento del número de viajeros ha sido notable, y más desde la entrada en vigor de los abonos. ¿Hay algún interés oculto en que no se conozcan estos datos?

Tenemos en la estación de Caspe una máquina expendedora de billetes, abonos y consultas. Se encuentra en el exterior y, debido a las inclemencias meteorológicas, se avería continuamente. ¿No sería más lógico reubicarla en el interior del vestíbulo de la estación y así evitar estos problemas? Esto en el caso de que esté abierto, porque los fines de semana y las tardes-noches está cerrado. En otras estaciones con menos flujo de viajeros se ha contratado a una persona que atiende a los usuarios, despacha billetes, etc. ¿Por qué aquí no?

Y ya para rematar, para acceder al andén de la vía 2 es demencial. Tienes que hacer una excursión en toda regla y, lo que es más importante, los accesos para los ciudadanos con movilidad reducida son prácticamente insalvables. Exigimos una estación digna acorde con el siglo en que vivimos, pero esta no es una reivindicación que haya surgido ahora, desde Cha llevamos reclamando una estación digna mas de una década, que se dice pronto. Esperamos que no caigan en saco roto.

Rafael Lumbreras. CHA Caspe