Durante demasiado tiempo, este proyecto fue el símbolo de unas expectativas que nunca terminaban de cumplirse. Anuncios que se posponían una y otra vez alimentaron la sensación de que el Bajo Aragón quedaba relegado. Por eso, la puesta en marcha del nuevo hospital comarcal de Alcañiz supone saldar una deuda con un territorio que llevaba décadas esperando.
Como vecina, concejal y alcaldesa de Albalate del Arzobispo, fui testigo de años de retrasos y obras que parecían eternas. Recuerdo las veces que, junto a otros compañeros del territorio, nos plantamos ante el solar y lo único que veíamos era un armazón de hormigón y hierro. Era desesperante ver la falta de avances.
Sin embargo, durante estos dos últimos años, he visto cómo la Consejería de Sanidad trabajaba con intensidad para resolver los problemas heredados, culminar la construcción y planificar un traslado complejo, poniendo a nuestra disposición un hospital de vanguardia.
El nuevo centro triplica la superficie del anterior y ofrece un espacio moderno, amplio y tecnológicamente avanzado para garantizar una atención sanitaria de calidad a las más de 73.000 personas que dependemos de este sector.
El nuevo hospital amplía la capacidad asistencial, mejora la cohesión territorial y ofrece una oportunidad para consolidar equipos y generar arraigo, atrayendo y reteniendo talento, lo que permite fijar población.
La satisfacción en el territorio es palpable y esta nueva etapa se vive con alivio y orgullo. Para muchos vecinos, simboliza que las necesidades del territorio han sido escuchadas y atendidas, y que el esfuerzo colectivo ha dado sus frutos.
Damos la bienvenida al nuevo hospital y nos despedimos del antiguo con ilusión, aunque también con una pizca de nostalgia al decirle adiós a un lugar en el que vivimos horas de espera, días de angustia, noches de desvelo, despedidas dolorosas y también bienvenidas llenas de esperanza y amistades forjadas ante el dolor compartido.
El Bajo Aragón llevaba mucho tiempo esperando este momento y, hoy, por fin, ese deseo se ha hecho realidad.
Isabel Arnas. PP / Albalate del Arzobispo


Una de las cosas que más me disgustan de los políticos es que todo lo bueno se lo apuntan ellos y lo malo se lo endiñan al adversario.