En el Bajo Aragón, el campo es más que un medio de vida; es el legado de generaciones de labradores de nuestra tierra. La nueva PAC (Política Agraria Común) ha traído a nuestras fincas una maraña de controles y exigencias que complican el día a día del agricultor.
Los "eco-regímenes" de Bruselas (rotaciones forzosas, cubiertas vegetales, pastoreo extensivo), imponen requisitos que, presentados como voluntarios, condicionan una parte de las ayudas y su cumplimiento exige tiempo e inversión, lo que hace que la viabilidad de muchas explotaciones familiares se tambalee.
Gestionar la PAC es cada vez más complejo: declaraciones digitales, geolocalizaciones, informes de prácticas detallados. Esta realidad golpea especialmente a quienes carecen de acceso a la tecnología, dejando atrás a una parte importante del sector.
A esta complejidad se suma una grave desconexión con la realidad de los mercados. La PAC exige más en términos de producción sostenible, pero no garantiza precios justos para nuestros productos. ¿De qué sirve sembrar cubiertas o reducir fertilizantes si el fruto de tanto esfuerzo no permite vivir dignamente? Esta dicotomía, entre la exigencia ambiental y la rentabilidad económica, es un factor que disuade a las nuevas generaciones de tomar el relevo y agudiza la despoblación del medio rural.
A esta carga burocrática se suma la proliferación de plantas fotovoltaicas y parques eólicos. Ante la ajustada rentabilidad agrícola, la oferta de arrendar tierras para estas instalaciones a cambio de una renta fija, segura y más abundante, se vuelve una tentación difícil de rechazar.
Aunque desde las instituciones se ofrecen apoyos al relevo generacional y a la modernización, estas medidas no bastan sin una simplificación administrativa y unos precios justos que aseguren el futuro del campo.
Desde el terreno, pedimos ser escuchados, porque sin agricultores que cultiven y cuiden la tierra, ninguna PAC "verde" ni energía limpia será posible sin un coste irreparable para el campo y la gente que lo cuida.
Isabel Arnas. PP / Albalate del Arzobispo

