Un día después del asesinato de los tres jóvenes en Andorra, los hechos van tomando forma. La Guardia Civil se encontraba peinando la zona el jueves por la tarde y el andorrano José Luis Iranzo participaba en el dispositivo. Una vez se separaron, Iranzo se habría dirigido al mas del Saso con su coche para recoger a su padre, que estaba allí. Cuando se bajó del vehículo para abrir la verja, fue abordado por el asesino, quien le robó el pick-up y huyó. Por el camino, se habría encontrado a la patrulla de los jóvenes agentes Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero, a quienes también disparó y robó las armas, dos pistolas beretta. Los guardia civiles no estaban prevenidos puesto que al ver el coche de Iranzo pensaron que era él y no el asesino.
El padre de Iranzo oyó los disparos y llamó a la Guardia Civil. No pensó que podía tratarse de su hijo porque vio como el coche se iba. No obstante, antes de llegar a la puerta se presentó una patrulla que ya le impidió el paso y custodió el cuerpo sin vida del ganadero.
El homicida fue detenido durante la madrugada del viernes en un camino cercano a la localidad de Mirambel. El asesino abandonó el vehículo tras salirse de la carretera, muy posiblemente debido al cansancio acumulado se durmió y perdió el control de la «pick-up». Pudo abandonar el vehículo por su propio pie y emprender de nuevo la fuga, esta vez con una bicicleta que había el maletero.
foto: Cristina Mallén
Alrededor de las tres de la mañana, los efectivos policiales desplegados en la zona vieron el vehículo que estaban buscando y dieron con el asesino después de peinar la zona en un radio de poco más de 200 metros. Los agentes le encontraron dormido y agazapado para tratar de no ser encontrado. No opuso resistencia, pero tampoco quiso colaborar.




