Convertir la antigua Iglesia de Capuchinos en una sala municipal que pueda acoger eventos de diversa índole tendrá un coste de 258.000 euros. Un importe que el «escaso» presupuesto del área de Patrimonio no puede asumir en un solo ejercicio por lo que habrá que esperar al menos tres años para que el proyecto sea una realidad. Se trata de uno de los primeros proyectos que quiso poner en marcha el responsable de la concejalía, Carlos Andreu, quien, teniendo en cuenta que 2027 es un año electoral, «aspira a seguir formando parte de un hipotético equipo de Gobierno futuro y poder completar la actuación».
La intención es reconvertir la Iglesia de Capuchinos en una sala de conciertos que pueda albergar actuaciones musicales y otro tipo de eventos culturales, como por ejemplo, exposiciones. En este sentido, la intención es dotar de un espacio de dinamización en la margen izquierda de la ciudad. El espacio de la iglesia incluiría un escenario al fondo y convertiría las capillas en baños, camerinos y una pequeña sala de exposiciones.
Sigue sin vaciarse
Antes de empezar la reconversión del espacio, hace falta vaciarlo porque desde hace años se emplea como almacén municipal en el que se recogen los objetos de asociaciones como Manos Unidas o antiguos elementos propiedad de la Parroquia.
Aunque hace dos meses se dio la orden de vaciar la antigua iglesia, la realidad es que todavía no se ha retirado ningún elemento. La falta de movimiento ha provocado el malestar de la concejalía, que no puede desarrollar el saneamiento y sellado principal de los muros exteriores, que sufren humedades y cuya obra cuesta 24.000 euros.
Entre lo que allí se guarda se encuentran restos del altar barroco, viejas peanas de Semana Santa y elementos de cuando se procesionaba con la Virgen del Pilar, un coche fúnebre de la parroquia y numerosas cajas y objetos del rastrillo de Manos Unidas.
Obras pendientes de empezar
La iglesia se encuentra muy deteriorada por el paso del tiempo. Durante el verano de 2023 fue necesaria una primera actuación de urgencia, con un coste de 15.000 euros, tras el desprendimiento de parte del techo sobre las bóvedas. Fue tras este incidente y gracias a los trabajos de limpieza y arreglo del interior en los meses posteriores cuando se localizaron 12 cuadros en ventanas ciegas y cinco conjuntos pictóricos en el techo de hace 300 años que llevaban décadas cubiertos con pintura blanca.
Este hallazgo es el que motivó el interés del Ayuntamiento, concretamente de Andreu como responsable de Patrimonio, en acondicionar la iglesia y convertirla en un nuevo equipamiento social para una zona.









