El narrador de esta historia conduce entre la niebla por una carretera de La Mancha una fría mañana de invierno, cuando unos versos del poema épico "Los comuneros" de Luis López Álvarez, musicalizados por el Nuevo Mester de Juglaría, irrumpen desde la radio del coche como una epifanía. Esos versos pulsan una cuerda muy íntima y despiertan al castellano dormido en su interior. Algo cuando menos curioso, porque se trata de un madrileño con ascendencia andaluza por parte de padre que siempre se ha mostrado renuente a cualquier cuestión identitaria. ¿Qué ha ocurrido entonces?
Pues lo mismo que pronto le ocurrirá al lector, interpelado por ese mismo narrador, a poco de emprender el viaje junto a él, montado en un relato de una fuerza arrolladora. Un viaje que se desdobla en dos dimensiones, en el espacio y en el tiempo. Por un lado a través de la meseta castellana: Toledo, Segovia, Burgos... y un puñado de pueblos empobrecidos de esa España vaciada que languidece con pendones descoloridos de sus antiguas glorias (cómo memorizamos a Azorín, a Unamuno, a Machado...). Y por otro, el relato que retrocede cinco siglos para reconstruir, con una asombrosa nitidez, la rebelión de los comuneros: la épica revuelta de las gentes de Castilla que se alzaron en armas contra la opresión de un monarca absolutista y sus abusivas demandas fiscales.
Aquella rebelión del pueblo y la pequeña nobleza en los albores del siglo XVI, capitaneada por Padilla, Bravo, Maldonado y el obispo Acuña, que se atrevieron a desafiar el inconmensurable poder de Carlos V en pos de su dignidad y sueño de libertad, frente a la ambición y codicia sin límites de unos gobernantes intrusos, todos sabemos cómo acabó: aplastado el pueblo y los caudillos pasados a degüello. Sin embargo, ese anhelo de justicia puede que no pereciera en un campo de batalla y aún perviva quizá, un tanto aletargado, en el carácter adusto de todo un pueblo, en una particular visión del mundo cifrada en una lengua hablada en la actualidad por más de quinientos millones de personas.
De todo esto trata "CASTELLANO", puede que la novela más personal y comprometida de LORENZO SILVA (sin duda, uno de los grandes referentes de la literatura española contemporánea y que ya hemos identificado como el propio narrador), tan ambiciosa y lograda como de difícil clasificación genérica. Una obra preñada de memorables escenas históricas y agudas reflexiones sobre el presente. Un viaje a las profundidades del alma castellana que es, además, un descubrimiento, por parte del narrador, de la inesperada filiación de unos antepasados cuyo legado no le será ajeno a ningún lector."
Este es el relato de un viaje -nos dice SILVA-: de cómo, contra todo pronóstico, alguien que nunca tuvo la noción de ser nada..., acaba siendo y sintiéndose algo". Y yo añado, esto es una narración, esto es una auténtica maravilla.
Miguel Ibáñez. Librería en Alcañiz




