Tras la celebración, ayer martes, de la primera jornada del Congreso Internacional de Despoblación que se ha celebrado en el Balneario de Segura de los Baños (Teruel) hay que poner de manifiesto cómo las políticas europeas son un pilar para la lucha contra la despoblación, también en Aragón. La política de cohesión y los programas de innovación y cooperación territorial permiten financiar conectividad digital, movilidad, vivienda, servicios públicos e impulso al tejido productivo local.
En esta jornada, representantes del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria, del Grupo de Acción Local de la Comarca de Cuencas Mineras, de la Cámara de Comercio, del Centro de Innovación Territorial o de la Comarca Gúdar-Javalambre han debatido sobre exposición de buenas prácticas en desarrollo rural, incluyendo proyectos como LEADER y Grupos de Desarrollo Rural, así como de instituciones públicas en su contribución a la lucha contra la despoblación.
Aragón es una de las comunidades autónomas más afectadas por la pérdida de población en el medio rural. En la actualidad, más de 200 municipios cuentan con menos de 100 habitantes, un 45 % más que hace dos décadas. De ellos, casi 100 están situados en la provincia de Teruel. Esta evolución revela una cronificación del proceso de despoblación que compromete la viabilidad de numerosos núcleos, muchos de los cuales presentan una densidad inferior a los 5 habitantes por kilómetro cuadrado, umbral que define las zonas escasamente pobladas según los criterios de la Unión Europea.
Este Congreso, promovido por la Dirección General de Despoblación del Gobierno de Aragón, en colaboración con su Oficina en Bruselas, ha servido para demostrar cómo cualquier esfuerzo es insuficiente para frenar el abandono de la población rural. El enfoque debe ser territorial y basado en datos: identificar necesidades concretas de cada comarca y alinear proyectos con los instrumentos europeos disponibles, priorizando resultados medibles en empleo, fijación de población y calidad de servicios.
Ha concluido esta jornada sobre iniciativas locales contra la despoblación con las intervenciones de la Federación de Asociaciones Vecinales y Culturales de Teruel, el Grupo Arcoiris de Valderrobres, el Huerto de Presi de Santa Eulalia del Campo, Tricicleta de Castilla-La Mancha y la logopeda turolense Laura Martín.
Segura de Baños, localidad anfitriona del Congreso, es un ejemplo simbólico del Aragón rural más afectado por el declive demográfico. En la actualidad cuenta con medio centenar de habitantes censados. Sin embargo, se ha mantenido activa en la defensa de su patrimonio, el impulso del turismo termal y la atracción de proyectos de desarrollo sostenible.
En el cierre del congreso, la directora de la oficina en Bruselas, María Palacios, ha recordado que el objetivo ha sido «facilitar un diálogo útil, técnico y constructivo que se traduzca en prioridades claras y en una hoja de ruta compartida». Ha destacado que la despoblación no es solo un reto, sino una oportunidad para innovar, operar y revitalizar nuestros territorios.
Por su parte, el director general de Despoblación, Alberto Casañal, ha mostrado agradecimiento a los asistentes y ponentes. Como conclusión, subrayó «el problema de la vivienda como lo más importante para poder frenar la despoblación y el de la conectividad». También destacó la reactivación del Observatorio Aragonés de Despoblación y la necesidad de extraer aprendizajes de lo hecho hasta ahora.





