Con el verano en pleno apogeo, buena parte de las familias españolas ya se encuentran de vacaciones. Sin embargo, lo que hasta hace un año era una recompensa de un año entero de trabajo, ahora se habría convertido en un dolor de cabeza adicional gracias al incremento en los precios.
Como consecuencia, el mercado bancario estaría experimentando un aumento importante en la demanda de financiamiento por parte de los españoles, quienes se están volcando por completo a los préstamos para financiar sus vacaciones.
Así lo asegura el Banco de España según las estadísticas de abril, con el crédito al consumo llegando hasta los 100 millardos de euros (la cifra más alta registrada desde el 2009), y un alza del 6,21% en comparación con el mismo periodo del año pasado. Así, prácticamente todos los meses del año han registrado un crecimiento de más del 5% en la demanda de créditos al consumo.
La tendencia sería completamente distinta en la solicitud de préstamos para la vivienda, con estos registrando una caída del 2,08% interanual.
Si bien no todos estos préstamos estarían destinados a financiar las vacaciones de verano (con muchos de estos solicitados para sectores diversos, como la agricultura), distintas entidades del sector aseguran que sí sería el objetivo final de buena parte de la demanda, motivo por el cual se estarían intensificando las campañas publicitarias para ofrecer este tipo de productos financieros.
En lo referente a cuánto toma recibir un préstamo en el panorama actual, esto dependerá del tipo de producto que se elija, así como la entidad a la que se acuda. Mientras que algunos pueden entregarse tan pronto como 30 minutos, otros pueden tardar hasta 72 horas según distintas variables.
En algunos casos, el pago puede retrasarse aún más debido a sistemas de pago lentos entre bancos, limitaciones al transferir el dinero de un banco a otro, e incluso a que la transferencia coincida con festividades o días de fin de semana.
El motivo para este aumento en la demanda sería la inflación experimentada en el país durante el primer semestre. Mientras que el precio de comer en un restaurante u hospedarse en un hotel se encareció en un 5,2% en comparación con el mismo mes del año pasado, los planes turísticos experimentaron un aumento de precio de casi 18%.
Si el cálculo se hace tomando en cuenta los años prepandemia, hablamos entonces de incrementos que superan el 35% en el alojamiento, y hasta 25% en alimentación.
En conjunto con los créditos al consumo, se estima que buena parte de los españoles también tiren de la tarjeta de crédito para costear sus vacaciones, incrementando los niveles de deuda de forma acelerada. Se estima que el 21,2% por ciento de los poseedores de tarjetas de créditos las usarán para el financiamiento de las vacaciones y gastos derivados.
De este modo, las vacaciones de verano, además de prohibitivas, podrían dejar una estela de deuda importante de cara al 2025.




