Corre el año 1596. Es un día bochornoso de finales de verano: una niña siente que le sube la fiebre hasta la alucinación y consigue meterse en la cama. Su hermano gemelo descubre asustado que no hay nadie en casa y recorre la villa entera pidiendo ayuda. Esa villa se llama Stratford-upon-Avon y se cree que allí nació el mayor genio que ha dado la literatura: William Shakespeare.
Así, asiduos lectores, arranca "HAMNET": una novela preciosa y conmovedora, un auténtico regalo para los sentidos salida de la delicada mano de la irlandesa MAGGIE O´FARRELL: sin duda, una de las mejores escritoras europeas actuales. Libros del Asteroide ha traducido ya varias de sus obras al castellano; pero esta puede que sea la novela de su vida.
En "HAMNET" se insufla vida a dos hechos fehacientes en la biografía, a menudo oscura, del gran poeta y dramaturgo William Shakespeare: la muerte de un hijo llamado Hamnet, en el año y lugar mencionados, y la culminación, apenas un lustro después, de la tragedia de las tragedias: "Hamlet". Parece ser que ambos nombres, Hamnet y Hamlet, eran intercambiables en los registros parroquiales de la época, según se indica en los epígrafes. ¿Cabría la posibilidad, pues, de que Shakespeare hubiese transformado la desgarradora pérdida en la mejor de sus obras? Pues bien, esa es la hipótesis, la aventura literaria en la que se embarca O´FARREL con una delicadeza y valentía admirables.
Sin embargo, con esa inteligencia narrativa que ya es característica en ella, la autora se sacude enseguida el peso granítico de Shakespeare. A él se alude solo como "el padre", "el marido" o "el preceptor de latín", nunca por su nombre o apellido. Además, el dramaturgo no es un personaje fijo, aparece y desaparece de la obra en ausencias prolongadas por su trabajo con la compañía de teatro, en Londres, a dos horas a caballo. La fuerza motriz de "HAMNET" se encarna en Agnes, la esposa, a quien la escritora dibuja como un espíritu libre, muy unida a la naturaleza, con un olfato e intuición casi sobrenaturales, conocedora de las plantas y sus secretos y que, como es natural, es la comidilla del pueblo. O´FARRELL ha apostado, además, por imaginar un matrimonio armonioso y enamorado. Poco se sabe de ello, en verdad.
Dividido el texto en dos partes, el gozne está colocado en su sabio lugar, justo en el momento de la agonía del hijo: todo lo demás es dolor, el aroma tan peculiar de la muerte, que tan bien conoce la autora, como relató en su bellísimo libro de memorias: "Sigo aquí". "HAMNET" habla, pues, de la mortalidad y el duelo, sobre cómo lo procesa y deglute cada uno; pero también habla del afecto, de la ternura, de la vida familiar...
Estamos ante una obra de arte. Una novela magnífica por la construcción de personajes y por el prodigio de saber escarbar con respeto en los recovecos de la historia.
Uno de sus críticos ha dejado escrito: "Una saga familiar tan llena de vida y de magia que desearía que fuera real..." Pues eso.
Miguel Ibáñez. Librería en Alcañiz




