Sobre el papel, en sus clases a diario y en varias ventanas en internet tanto en Youtube como en Instagram o Facebook, Julián Casanova hace todo lo que está en su mano para que el mensaje cale. Hace tiempo que se asomó a las redes sociales, eso no le pilló de sorpresa, y ahora ha explorado un mundo nuevo como es el de la novela gráfica. En formato cómic (el Tebeo de toda la vida para quienes ya peinan canas) sale ahora ‘España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española’, publicado en 2013.
El célebre libro sigue siendo buscado, leído y empleado en estudios y su adaptación al cómic permite ampliar los horizontes. No va solo. Planeta Cómic y Crítica, su editorial de cabecera desde hace años en su prolífica carrera literaria, le ha provisto de dos compañeros de excepción. El primero en llegar al proyecto fue Carles Esquembre, ilustrador experimentado y, además, lector del autor. Ha sido el artífice de la primera colaboración entre padre e hijo, ya que propuso a Miguel Casanova como guionista.
En apenas dos meses desde su salida al mercado, el libro ya va por la segunda edición y sigue sumando presentaciones. «Enseguida me di cuenta de que estábamos ante algo diferente, en cuanto los grandes medios nacionales se volcaron en entrevistas y espacios, vi que había algo más porque si no, hubiera sido un cómic más de Julián Casanova y poco más porque hace poco di vueltas con el libro de Franco», reflexiona el autor.

La editorial apostó por este momento al ser el 90 aniversario del estallido de la guerra, una fecha aderezada por otras cuestiones que refuerzan la tesis de Casanova. «Ha coincidido con polémicas que sugieren que todos perdimos la guerra, hay unas percepciones que antes no había que trata de desvincular la dictadura de todo lo que pasó y no se puede desvincular y el cómic lo demuestra», argumenta.
El catedrático continúa con su labor incansable de plantear pensamiento positivo. «Queremos que llegue a la gente y sabiendo que respeta el conocimiento de quien se lo está dando, que son profesionales con rigor. Si eres un troll e insultas serás bloqueado y, si teniendo las herramientas para no serlo, eres un ignorante, allá tú y esto vale para Ayuso y para cualquiera», advierte.
A un puñado de clases de jubilarse como profesor de la universidad tras una carrera de 45 años, todavía hoy sigue desmontando bulos. «Mis estudiantes saben que en el fondo todo en la historia es debatible, todo en la historia es refutable, pero siempre con argumentos, archivos, documentos, erudición. No con conversaciones de cuñado en el bar», recuerda. El cómic va a entrar en las aulas, como ya lo hacen otras publicaciones del historiador, «y hay que enseñarlo y no es un libro neutro», avisa.
El reto de ficcionar la realidad
El trabajo entre los tres ha sido estrecho, especialmente entre guionista e ilustrador. Miguel Casanova aceptó el reto de meterse también en un mundo nuevo para él, pero al que entraba de la mano del experimentado Esquembre. «Lo interesante es la variación de formatos en cualquier cosa que se haga con novelas, ensayos, películas o series», valora Casanova, que está viviendo cómo el cómic no es terreno exclusivo de un lector de 15 años que sí suele decantarse por este formato, sino que abarca a todas las edades. «A las presentaciones han venido hombres y mujeres de 80 años y eso me parece precioso, porque la variación de formatos permite refrescar la accesibilidad a una historia que es siempre la misma», añade.
El reto del proyecto era ficcionar un libro que ya es muy sintético sobre la guerra civil en el que entran en juego muchos personajes, fechas y lugares. Todo eso queda recogido además de que mantiene el espíritu didáctico que tiene el libro, a la par que aporta otro espíritu más lúdico y de entretenimiento. Logran que el lector se adentre en la Guerra Civil de una manera entretenida a la vez que se puede seguir a los personajes con sus conflictos igual que una película que narra una historia de principio a fin.
El hilo conductor es un huevo de águila que se va rompiendo capítulo a capítulo. La historia está contada en blanco y negro y huyendo de la fórmula típica de una sucesión de viñetas y texto. En lugar de eso, han empleado símbolos y metáforas que el guionista ya proponía y que mejoraba el ilustrador. La interacción con el autor fue constante, también, sobre todo, porque el espacio exigía aprovecharlo al máximo. Eso incluye tener claro los límites de la ficción sin faltar a la verdad. «Esto nos pasó con el asesinato de Lorca. Pensamos en un plano subjetivo en el que le ponían la venda y a través de ella veía la luna y un gato antes de morir, pero la rigurosidad histórica no lo permitió porque nos contaba el autor que en ese momento a los presos republicanos comunes no les ofrecía ni una venda, solo un tiro rápido en la cabeza», cuenta.
Esquembre refleja la intensidad de los momentos con la intensidad de los trazos de los dibujos. Hay algunas partes muy oscuras. En el libro aparece el Bombardeo de Alcañiz, el Frente de Aragón o Teruel, entre otros lugares cercanos.
De gira… y parada en "Valdealgorfa, Teruel, Spain"
El libro ha llevado a los tres a visitar muchos lugares, incluso el Salón del Cómic de Barcelona a mediados de mayo. Ha seguido por decenas de ciudades, se presentó en la Universidad de Zaragoza y la gira sigue sumando fechas de firmas. Unas veces van los tres, otras veces son dos y en otras ocasiones es a Julián Casanova a quien le toca ir en solitario. «Nos llaman de muchos sitios y también de muchos a los que no podemos ir, pero hemos estado en Valdealgorfa, eso es muy importante», dice.
Todos los libros los ha presentado en su pueblo, igual que Miguel con su obra audiovisual y que ha respirado las raíces paternas desde la cuna y así lo valora: «Siempre que le hacen entrevistas en el extranjero pide que pongan Valdealgorfa, Teruel, Spain. Más allá de la raíz, a mí esas cosas me han enseñado lo importante que es mantener los vínculos».










Es riguroso y se trabaja sus libros,pero sus publicaciones son sesgadas ,me parece mucho más imparcial y expresando la historia desde los dos primas Pedro J.Bel Caldu,un escritor de Fornoles que no se debe al stablisment ni a ser políticamente correcto.