La alcañizana compagina sus estudios en Magisterio con la práctica del automovilismo, su gran pasión desde pequeña
La enseñanza y el motor son dos palabras que están muy presentes en la vida de la Laura Aparicio. Dos de sus grandes pasiones que desde pequeña han estado presente en su vida y que le han ayudado a cumplir algunos de sus sueños.
Mucho ha llovido desde que los caminos de Pueyos sirvieron como campo de pruebas para una joven Laura. Su abuelo Ángel, conocido por muchos como 'El Cureta', fue uno de los primeros en inculcarle la pasión por el motor como impulsor de las carreras urbanas en Alcañiz. Su otro abuelo, por parte de madre, fue el culpable de regar la semilla de las carreras que brotaba en su interior. «Mi primer contacto con la velocidad lo tuve con un kart de tierra que tenía. Me quitaba el gusanillo del motor dando vueltas por los caminos de tierra de Alcañiz», recuerda Laura.
La gasolina fue llamando más y más la atención de esta joven alcañizana y con 12 años se le presentó la primera gran oportunidad para mejorar en su progresión como piloto. En la Federación Aragonesa de Automovilismo convocaron una beca para participar en la Fórmula Karting de Aragón y para allí que fue Laura. «Éramos 100 niños y conseguí clasificarme entre los 15 que correríamos el Campeonato de Aragón».
La experiencia en la Fórmula Karting duró solo una temporada. Entonces llegó el momento de decidir. «Junto con mis padres valoré si se acababa el sueño o lo seguíamos intentando». Obviamente la opción fue la de continuar y tocaba buscar ayudas. «El automovilismo es un deporte muy caro» y para seguir era necesario encontrar patrocinadores. Las colaboraciones aparecieron y Laura participó durante tres años en el Campeonato de Aragón de Karting y las Series Rotax. «Logré buenos resultados. Fui cuarta de Aragón en una ocasión y mi posición rondaba, casi siempre, el top ten de la parrilla».
En 2011 su carrera deportiva sufrió un punto y seguido. Con la llegada de la crisis, los patrocinadores desaparecieron y tocaba buscar alternativas. Laura encontró en la enseñanza otra de sus pasiones. «No quería dejar de correr, así que me dediqué a impartir cursos de conducción».
Cinco años después tuvo que desempolvar su casco para volver a competir, de nuevo de la mano de la Federación Aragonesa de Automovilismo. Se presentó a una beca para competir en el Campeonato de Aragón de Slalom y su manejo al volante le permitió correr becada durante una temporada entera. «Es una modalidad totalmente diferente a la velocidad. Cada circuito es diferente y la destreza con las manos lo es todo».
La beca de la Federación solo duró un año y otra vez tocaba buscar patrocinadores. Laura los consiguió y desde entonces tiene la oportunidad de competir en el Campeonato de Aragón. Esta temporada, y con tres pruebas celebradas, Laura lidera la clasificación femenina y planta cara a los hombres en todas las carreras.
Sus actuaciones no han pasado desapercibidas para la Federación y hace dos fines de semana tuvo la oportunidad de cumplir uno de sus sueños: competir en una carrera de velocidad. Laura participó, al volante de un Twingo, en la Copa Open celebrada en el circuito de Navarra. «Fue un sueño cumplido, un momento muy grande que nunca olvidaré. Me gustaría que no se quedara solo en eso. Ojalá pudiera correr una carrera de velocidad aquí, en Motorland».
A la espera de una nueva oportunidad, Laura compagina sus estudios de Magisterio en la Universidad de Zaragoza con las carreras de slalom y con los cursos de karting para los más pequeños en la escuela de la Federación Aragonesa. «No puedo parar de hacer cosas y si puedo enseñar mi deporte preferido, mucho mejor».




