La conquista de México ha terminado, y Juan de Toñanes es uno de tantos soldados sin gloria que vagan como mendigos por la tierra que contribuyeron a someter. Regenta una posada con su mujer, una india, y ve languidecer su vida. Allí recibe un encargo -que es, al mismo tiempo, una manera de ir a mejor fortuna y de escapar del mismo hogar que añorará casi desde el mismo momento que lo abandone-. Ese encargo es dar caza al indio Juan, a quien apodan el Padre, que predica una peligrosa herejía y se ha atrevido a traducir al español la Biblia, lo que le aparta del camino recto de la Corona y de la Iglesia. Toñanes va en busca de ese indio, pero a medida que se interna en las tierras inexploradas del norte siguiendo su rastro, descubrirá las huellas de un hombre que parece no sólo un hombre, sino un profeta destinado a transformar su tiempo y aun los venideros.
"NI SIQUIERA LOS MUERTOS" -título que es un guiño a Walter Benjamin- es la historia de una persecución que trasciende los territorios y los siglos; embarcándonos en una travesía río arriba, siempre río arriba, desmontando y volviendo a montar tiempo y espacio, desde la Nueva España del siglo XVI hasta darnos de narices contra el muro de Donald Trump de nuestros días. Por el discurren antiguos conquistadores a caballo y emigrantes que cabalgan los techos de la Bestia (o tren de la muerte), indios sublevados y campesinos que aguardan con paciencia un mundo mejor, revolucionarios mexicanos que toman sus fusiles y mujeres asesinadas en el desierto de Ciudad Juárez. Todos ellos comparten un mismo paisaje y una misma esperanza: la llegada del Padre (o Patrón, o Compadre como se le irá llamando) que habrá de traer justicia a los oprimidos.
JUAN GOMEZ BARCENA (Santander, 1984), es uno de los jóvenes autores más sólidos que tenemos. Ya con su primer libro de relatos. "Los que duermen", deslumbró a la crítica y a los lectores; y sus dos posteriores novelas no han hecho más que certificar ese deslumbramiento acumulando gran cantidad de premios. Y ahora a escrito una relato de aliento y ambición verdaderamente elogiables
Con ecos de Conrad, Fuentes, Carpentier o Mitchell -incluso podría ser la versión mastodóntica de un juego de Borges-, JUAN GOMEZ consigue levantar una compleja estructura narrativa - que ya de por sí habla del oficio de su autor- mutando el tiempo y el espacio, pero también el lenguaje, que va modulándose de la mano del periodo histórico que retrata. Esa estructura toma la realidad mexicana como pretexto para asomarse a la historia universal, en una lectura crítica que cuestiona la fe en el progreso y pone de relieve las promesas incumplidas del capitalismo.
Esta novela sólida y valiente: el angustioso viaje de dos hombres sin hogar que avanzan porque ya no pueden retroceder, es, sin duda alguna, una de las novelas españolas que merecerá leer en este año pleno de catástrofes e injusticias.
Miguel Ibáñez. Librería en Alcañiz





Un libro magnífico de un autor excepcional. Como reconoce su autor, poco prolífico como los buenos, han sido años de investigación para culminar una novela en la que el tiempo y los personajes se superponen para hablar, de nuevo, de que siempre son los mismos los que sufren