Hay hilos invisibles que unen a las personas con su tierra. Son los recuerdos, las palabras heredadas, las costumbres que se tejen en el día a día, pero que a menudo se pierden en el ruido del tiempo. Durante tres intensas jornadas, esos hilos se hicieron visibles en nueve pueblos de Teruel, entre ellos, Berge, Ariño, Allepuz y Azaila, gracias a ‘Mapeo mi pueblo’, la iniciativa del Centro de Innovación Territorial de Teruel (CIT Teruel) que ha recorrido la provincia escuchando y compartiendo las voces de quienes mejor conocen estos territorios: sus habitantes.
Vecinos y vecinas, mayores y jóvenes, se reunieron para poner palabras a su memoria, rescatar tradiciones, contar anécdotas y, sobre todo, para reconocerse en lo que son y en lo que construyen cada día.
Un mapa de recuerdos y sueños
La ruta pasó por Berge, Ariño, Azaila, Alcalá de la Selva, Aliaga, Allepuz, Monterde de Albarracín, Santa Eulalia del Campo y Peracense, donde se vivieron momentos de auténtica conexión entre generaciones. A través de paseos, conversaciones y dinámicas participativas conducidas por La Bezindalla, se recobraron historias extraviadas y relatos que definen la esencia de cada lugar.
Los testimonios recogidos han dado forma a un material único que ya es parte del patrimonio de cada pueblo. Se trazó un mapa simbólico que documenta el pasado y permite proyectar un futuro que no olvide la profundidad de las raíces. Los participantes, después de dialogar, anotaron los saberes y costumbres en tarjetas, las cuales se ubicaron en un mapa para darles un orden según la zona del
pueblo donde emergieron. Posteriormente, hicieron una línea de tiempo de dichos saberes y costumbres para registrar las fechas; para atestiguar el cuándo.
Una semilla para seguir cuidando el territorio
Mapeo mi pueblo forma parte del área estratégica Valorar del CIT de Teruel, que apuesta por visibilizar el patrimonio inmaterial, fomentando que la población sea protagonista en la construcción del presente y futuro de sus pueblos.
El CIT impulsa la continuidad de esta valiosa experiencia, concebida no como un evento aislado, sino como un proceso vivo en permanente evolución. Los resultados han dejado claro que en los pueblos de Teruel aún queda mucho por contar, por descubrir y, sobre todo, por valorar.
Por ello, ya se trabaja en el diseño de nuevas rutas que amplíen este mapa de historias, saberes y patrimonio. Invitamos a los ayuntamientos a sumarse a esta iniciativa, solicitando su incorporación y contribuyendo, juntos, a visibilizar la riqueza de nuestro territorio desde una perspectiva integradora.





