Los eclipses solares totales despiertan un enorme interés y movilizan a miles de personas para su avistamiento. Señalados territorios del país se convertirán en escenarios privilegiados para el avistamiento de este espectáculo, por lo que, si se quiere disfrutar sin peligro, conviene tomar las precauciones necesarias.
Observar el Sol de forma directa sin la protección homologada supone exponer a nuestros ojos a una intensa radiación ultravioleta, infrarroja y luz visible capaz de quemar la retina en cuestión de segundos. Este daño es conocido como retinopatía solar, capaz de causar una pérdida de visión central permanente e irreversible.
En este artículo analizaremos cómo se produce este daño en nuestros ojos, por qué no causa dolor físico inmediato, sus síntomas y las medidas de prevención obligatorias a tomar.
Cómo se produce el daño en una retinopatía solar
Para entender esta afección, conviene en primer lugar entender cómo funciona el ojo humano. Este actúa de forma similar a una lupa, concentrando toda la luz que entra por la pupila en un punto minúsculo de la retina, responsable de la visión central detallada.
Al observar el Sol, la radiación ultravioleta, la infrarroja y la intensidad de la luz visible provocan un daño térmico y fotoquímico. Esta radiación intensa destruye las membranas celulares y las proteínas de los fotorreceptores, pudiendo causa una cicatriz permanente en el tejido.
Sin embargo, conviene subrayar que esta quemadura solar no duele de forma inmediata, ¿cómo es esto posible? La retina carece de terminaciones nerviosas o receptores de dolor, por lo que, al no existir una respuesta de dolor físico, el cerebro no lo asocia a la alerta de una quemadura.
Este factor supone un riesgo considerable ya que permite que la persona continúe mirando el eclipse mientras el daño se acumula sigilosamente.
Síntomas: cómo identificar la lesión después de la exposición solar
Como ya hemos señalado, esta patología tiene un efecto retardado, por lo que las lesiones no se manifiestan al instante. Tras un periodo de latencia donde la visión parece normal, los síntomas suelen aparecer entre 4 y 12 horas después de la exposición.
Una vez perdida la nitidez visual y la incapacidad para enfocar, le acompaña una distorsión de las líneas rectas. Esto se conoce como metamorfopsia.
De igual manera, el daño ocular también se puede manifestar con la aparición de una mancha oscura y persistente en el centro del campo visual; dificultando la lectura o el reconocimiento de los elementos a nuestro alrededor. Esto se conoce como un escotoma central.
Por otro lado, la afección puede desencadenar una alteración en la percepción de los colores, viéndose menos vibrantes, con un tinte amarillento y grisáceo.
Pautas de prevención para la observación del eclipse
Se recuerda que solo se debe observar el Sol a simple vista utilizando gafas de eclipse con la certificación internacional ISO 12312-2:2015, que cuenten con marcado CE auténtico.
Las gafas de sol normales, radiografías, CDs, cristales ahumados y filtros de soldador por debajo del grado 14 son extremadamente peligrosos y no bloquean la radiación invisible. Por lo tanto, quedan totalmente prohibidos como método de observación del eclipse.
Igualmente, jamás se debe mirar a través de telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas llevando puestas las gafas de eclipse. Las lentes concentrarán la luz, derretirán la gafa en milisegundos y quemarán el ojo. Los aparatos requieren filtros solares en su parte frontal.
La observación indirecta es la alternativa más segura. Consiste en proyectar la luz del Sol a través de un pequeño agujero en una cartulina (cámara oscura) hacia una superficie lisa, o simplemente observar las pequeñas sombras en forma de medialuna que proyectan las hojas de los árboles en el suelo.
Durante el avistamiento del eclipse, hay que tener un mayor cuidado con los niños. Estos son más vulnerables porque su cristalino es más transparente y deja pasar más radiación. Se recomienda usar gafas con cordones de sujeción para que no se les caigan y mantener una supervisión adulta constante.
Qué hacer en caso de posible lesión ocular
Se debe acudir al médico de forma inmediata si la visión borrosa u otros síntomas persisten o empeoran una vez transcurridas 24 horas desde el evento.
Es indispensable evitar el autodiagnóstico, una vez que el daño ocular esté hecho, será necesaria una consulta de urgencia con un oftalmólogo para realizar una revisión del fondo de ojo; absolutamente esencial para determinar el alcance real de la lesión en las capas de la retina.




